sábado, 29 de septiembre de 2012

Desafío total

 

Desafío total (Total recall)
(1990)
Director: Paul Verhoeven
Guión    : Ronald Shusett, Dan O’Bannon, Jon Povill, Gary Goldman 

Arnold Schwarzenegger
Ronny Cox
Michael Ironside
Rachel Ticotin
Sharon Stone
Marsha Bell
 
 
 

 


Un empleado de la construcción acude a un centro para sonar una fantasía donde es un agente secreto…

“¡Tú no eres nada! ¡No eres nadie! ¡Eres un estúpido sueño!”

Desafío total es lo que podemos considerar un clásico moderno dentro del cine de ciencia ficción. También, desde cierta perspectiva, es una de las últimas películas de su especie (decir que es la última quizás sea un poco exagerado) Y es que esta cinta es previa al, a veces, abusivo uso del ordenador que predomina en muchas de las pelis del género de hoy día. Por eso, lo que se ve aquí, en su gran mayoría, estuvo hecho con materiales reales que se podían ver, tocar, ensamblar y, en definitiva, permitían construir cosas con ellos.

La cinta está basada en un relato corto de Phillip K. Dick, We can remember it for you wholesale . No lo he leído pero buen material tuvieron que ver para lanzarse con todo un largometraje. Muy bien, allá vamos…

Para empezar, la película no se anda con muchas florituras. Por eso, conocemos al protagonista, Douglas Quaid, desde la primera escena, bien sea a través de un sueño o despertando en la cruda realidad. Muy bien porque en una peli de Arnold, lo que uno menos espera son rodeos innecesarios. Acto seguido, la rapidez continúa ya que, en seguida, oímos a través de las noticas que Marte está cuajado de problemas. Y es aquí cuando, también, escuchamos una serie de nombres clave: Quato, Cohaagen y las minas de turbinio. De este modo, desde ya, gran parte de la trama está servida.

Seguimos porque, a los nueve minutos de metraje, escuchamos el término Memory Call. El amigo Quaid se decide por aceptar que jueguen con su mente.  De todos los programas que puede coger (o ego-tours), se decanta por uno bien movidito: agente secreto. Pues bien, ya con esto, el resto de la trama viene en bandeja de plata.

A partir de aquí, la película sigue el mismo patrón de las de aventuras de toda la vida: surge un problema, un héroe pasa por varios obstáculos y los malos malísimos tratan de liquidarlo. Lo bueno es que todo ello está guiado por el tema de la ciencia ficción (no olvidemos que la trama sucede en Marte y hay extraterrestres y mutantes incluidos) pero también está atado con el envoltorio de las historias de agentes secretos de toda la vida. Por eso, Quaid/Hauser es uno de ellos, Cohaagen una especie de magnate mafioso y Richter asume el papel del sicario sanguinario (y, depende de cómo lo enfoquemos, ciertamente inútil) Lo adornamos con un par de caras guapas (Melina o Lori) y el producto está listo. Lo de siempre pero con el tono fantástico de rigor.
 
 

Si bien, como acabo de mencionar, el toque fantasioso está asegurado, sí me gustaría destacar que, al menos para mí, la película es, por encima de todo, una de acción de las de toda la vida. Si prestamos atención de manera más calmada, creo que se puede decir que el equilibrio entre fantasía y golpes y sus derivados está pero que muy bien llevado, no dejando que el primero desborde al segundo. Por eso, la acción está muy bien dosificada. Desde que el amigo Arnold tiene su primer encontronazo con los compañeros de trabajo, el momento puñetazo/patada está servido. Y quien dice compañeros de trabajo puede decir liarse a golpes con la mujercita o, lo que es mejor, con Richter. Y es que, desde que este aparece en escena, sabemos que a lo largo del metraje, cada vez que se encuentren, van a saltar chispas.

Pero, con peleas incluidas, esta película tiene un toque fantástico evidente. Por eso, hay que hacer referencia a los efectos especiales. Como dije antes, siempre he pensado que esta cinta tiene el encanto de la época. Es cierto que incluye unos cuantos momentos más que destacables, como los detallitos en forma de tele enorme adosada a la pared, el detector de armas o el uso de las maquetas para mostrar el rojo mundo de Marte pero, en general, quizás se haya quedado un tanto anticuada. ¿Quiere esto decir que los efectos son malos? Claro que no. Lo que pasa es que, algunos, se notan (y aquí me refiero a las maquetas de Marte). Sobre todo, las escenas en la que se utilizaron robots animatrónicos para simular a los seres humanos, como los momentos en los que el personal está a punto de estallar en la superficie marciana y se le salen ojos y lenguas, el momento detector a través de la nariz o la señora alta que resulta ser Quaid. Repito: nada de malos efectos, pero sí se notan. Y, por supuesto, mención especial debo hacer a la aparición estelar (y especial) del mutante Quato. Está claro que es un muñeco pero, hay que admitirlo, ¡qué muñeco tan bien hecho!



Quato. Mutante feo pero bueno

Y, para muestra, un buen botón:



Otra cosa que me gustaría destacar de la película es el ambiente futurista que exhibe y el modo que tiene de reflejarlo. Todo lo que se ve está basado en la realidad: los metros son fácilmente reconocibles y lo mismo les ocurre a las oficinas, los bares, los apartamentos o los despachos. También lo podemos ver en la la ropa de los personajes; no hay nada cantoso ni llamativo pero sí se advierte en algunos casos (los trajes de Cohaagen) que tratan de parecer de un tiempo que está por venir.


Sigo. Algo que me gusta mucho de esta película es su toque claramente “material” ¿Y esto qué es? Pues algo tan simple como que se nota a la legua que todo lo que vemos está construido: las calles, los coches, los bares, las oficinas… Todo está hecho a base de decorado. Hoy día, claro está, muchas cosas serían generadas en la pantalla de un ordenador (la inmensa mayoría) pero, justo por eso, el conjunto tiene un aire tradicional más que destacable.

Con respecto a la trama, si bien esta es la historia de toda la vida de buenos contra malos, debo admitir que me gusta porque se las apaña para mantener el interés del espectador a fuerza de algo tan “simple” como dar los giros apropiados a la trama en el momento justo. Por eso, sabemos que el tal Hauser no tiene por qué ser de los buenos y que Quato no tiene por qué ser de los malos. Dicho de otro modo: la historia avanza y se enriquece con situaciones y personajes hasta tal punto que entre unas cosas y otras, uno no sabe si Arnold sueña o no. Y eso, al menos para mí, da muchos puntos a la cinta (atentos a la escena en la que intentan hacerle regresar con una píldora)


Los actores me gustan, me parecen bien metidos en sus personajes. Cada uno en su justa medida, claro. Pero no nos engañemos: esta película es por y para el lucimiento de Schwarzenegger en un momento de su carrera en el que estaba en plena cresta de la ola. Arnold, dentro de sus (algunos dirían escasas. Yo no voy a moverme por ahí) posibilidades, nos da un personaje que empieza siendo una cosa (obrero) y termina siendo otra (agente secreto. Ahí es nada) Por supuesto, el amigo se mueve como pez en el agua repartiendo leña, tiros, dando saltos o sacándose un detector por la nariz, además de poner unas caras tremendas cuando recibe (que lo hace, conste. Fijaos cuando Lori le patea sus partes) El resto del elenco le arropa en mayor o menor medida. Debo destacar, por supuesto, a Michael Ironside, que, como Richter, se perfila como el esbirro perfecto. Sus caras de duro y frustrado no tienen precio y es el perfecto súbdito bestia, duro e inútil (no olvidemos que, durante toda la peli, no hace más que fallar cual Pierre Nodoyuna) del malo malísimo Cohaagen, interpretado con bastante solvencia por Ronnie Cox. Entre ambos, hay una relación jefe/lacayo inútil que siempre me ha gustado y que me parece muy de dibujo animado (“¡No pienses! ¡Obedece!”) Sharon Stone, por su parte, hace lo que puede para lo poco que sale: ir de rubia mortal. Rachel Ticotin hace más de lo mismo desplegando acción, dureza y pelo moreno como Melina, la amante de Hauser (a la que no recuerda mucho).
Cox/Cohaagen. Malo con ganas.
 



Ironside/Ritchter. Súbdito que no atina.
 


Desafío Total fue todo un éxito en su momento y, con el paso del tiempo, se ha convertido en todo un clásico moderno, como dije antes. Puede que hoy día haya películas muchos más espectaculares desde el punto de vista de la puesta en escena pero, para este vigilante del cielo, esta tiene un encanto especial que hace que, siempre que la veo, la siga disfrutando. A fin de cuentas, las aventuras de Quaid y compañía tienen como objetivo principal entretener al espectador y creo que, desde luego, es algo que logra con creces.

Por cierto, ¿qué pensáis? ¿Es todo real… o un sueño?

Como curiosidad, os dejo unas cuantas perlas en forma de frases que eran la marca de fábrica de muchas de las pelis de la época:

 “Considérate divorciada”, le dice Arnold a su mujercita… después de volarle la cabeza.
“Es un gran jode-mentes”. Otra perla del forzudo al malo, Cohaagen. Y se lo dice todo duro, que para algo es Arnold.
“Le romperé los huevos” Este es el plan de melina para con Hauser… después de que le hagan un lavado mental.
“Dentro de 5 min te importará una mierda la gente” Motivación exquisita que le suelta Cohaagen a Quaid/Hauser mientras este está atado a la silla que le borrará la memoria.
“Mátalo”, ordena Cohaagen. “Ya iba siendo hora”, responde Richter con cara de criminal sádico en potencia y acto.
“Voy a triturarte. Y a ti, nena, voy a taladrarte” Esto lo dice Benny el mutante… mientras conduce una especie de taladradora gigante y atraviesa una pared.
“¡Ja, ja, ja! ¿Creéis que soy el verdadero Quaid? ¡Lo soy!” Quaid cachondeándose de los malos y luego matándolos.
“En treinta segundos estarás muerto. Volaré este lugar y estaré en casa a la hora de  tomar la leche con galletas” Frase de Cohaagen a Quaid. No me digáis que no suena a malo de dibujo animado.
Pues eso es todo. Vedla y, sobre todo, disfrutadla, que para eso se hizo.

Vigilad el cielo.
 

sábado, 22 de septiembre de 2012

El alimento de los dioses


El alimento de los dioses (The food of the gods)
(1976)
Director: Bert I. Gordon
Guión   : Bert I. Gordon

Marjoe Gortner
Pamela Franklin
Ralph Meeker
Jon Cypher
Ida Lupino
Belinda Balaski
Tom Stovall

Un extraño líquido hace que los animales de una granja crezcan de manera monstruosa…

Esta película es una adaptación (digo yo que muy libre, ya que está ambientada en la época moderna) de una obra del maestro de la ciencia-ficción H. G. Wells: The food of the gods and How it came to Earth. Si bien en el libro se nos cuenta la historia acerca de cómo dos científicos inventan un alimento que hace crecer a los animales y hombres gigantes, la trama de la peli se va a centrar sólo en los animales y cómo estos acosan a los protagonistas, lo que hace que esta cinta se enmarque dentro de lo que podemos llamar película de “venganza de la naturaleza contra el ser humano” Además, el dichoso alimento que crea los problemas aquí surge solito de las entrañas del suelo.

Diferencias argumentales a parte, vamos allá con la película en sí. Debo reconocer que no la había visto pero las expectativas que me pusieron con respecto a ella fueron muy elevadas. En algunos sitios, incluso, la tildan de clásico del cine de ciencia-ficción setentero. Pues bien, me ha ocurrido lo que suele pasar cuando te ponen por las nubes algo y, lleno de gozo y emoción, acudes a verlo pensando que, durante un espacio breve de tiempo, estarás en el éxtasis del disfrute. Veamos…

Hay que admitir que la película tiene una base más que buena, ya que las posibilidades que ofrece el argumento del que parte la obra literaria son, como poco, originales. Va al grano sin mucha espera. Después de la voz en off del protagonista que nos recuerda las palabras proféticas de su padre acerca de la venganza que, tarde o temprano, se cobrará la naturaleza, conocemos a los protas, encabezados por Morgan (Marjoe Gortner) que montan a caballo por una especie de bosque. Buen detalle que los caballos parezcan asustados; eso es señal de que algo pasa. Y así sucede, más que nada porque son atacados por unos bichos enormes que creo se puede decir que son avispones del tamaño de un melón. Si uno de esos te pica, al hoyo, que es justo lo que le sucede al colega de Morgan. Aquí ya sabemos por dónde va a ir la peli: animales sacados de su contexto (y su tamaño) atacando al ser humano. Bien.

La peli sigue. Yo pensé que los avispones antes mencionados iban a ser el alma de todo el asunto ya que, admitámoslo, posibilidades daba ese argumento. Pues no porque Morgan y sus amigos se encuentran con una cabaña, se meten en ella y… una gallina del tamaño de cuatro hombres se lo quiere manducar. Así, como suena. Las avispas gigantes caen en el olvido de golpe. Aquí suceden dos cosas: caes en la cuenta de que van a ser muchos los animales raros que pululan por la pantalla y que, a juzgar por cómo está hecha la gallinita (es un modo de hablar) los efectos especiales van a cantar de lo lindo pero, voy a ser bueno y dejaré eso para el apartado de cosas mejorables.

Aquí, la dueña de la casa, la señora Skinner, que parece muy misteriosa, nos cuenta que el origen de todo es el dichoso producto que surge de la Tierra. Lo malo es que ella y su marido, que anda por ahí, cree que eso es un regalo del Señor. Pero eso no quita que se horrorice cuando unos gusanos enormes se pasean por su cocina y, de paso, tratan de devorarle la mano. Si a esto le añadimos que llega un magnate industrial, Bensington (Ralph Meeker), con su ayudante Lorna (Pamela Franklin) para hacerse rico con el producto y una pareja de futuros papis, Thomas (Tom Stovall) y Rita (Belinda Balaski), todos encerrados en la dichosa cabaña rodeado por ratas gigantescas, el argumento está más que servido.

La premisa, a parte del tema de los animales gigantes, me parece correcta. El hecho de que haya unos humanos encerrados en un sitio mientras son acosados  por monstruos, creo que está muy bien. Todo ello, secundado por muertes más o menos escabrosas (como la primera producida por el avispón) o una que se va a repetir mucho a lo largo de todo el metraje: muerte por rata. Y es que las ratas gigantescas van a ser el principal quebradero de cabeza de los pobres protas...

Hasta aquí todo bien. Como ya he dicho, el argumento es muy original y, debo admitir, que es lo mejor de todo. El problema que veo a esta película es que, a pesar de contar con una base más que buena, me falla el modo de llevarla a cabo.


Para empezar, esta es una película de monstruos. Sí, puedes interpretarlo como un aviso en plan metáfora de que la Tierra está harta del ser humano y toma venganza. Muy bien pero, el reclamo del argumento es, por encima de todo, los monstruos que esperas ver en pantalla. Por hay que hablar de una cosa fundamental: los efectos especiales. Y es en este apartado donde hay uno de los muchos peros de la peli. Escueto y al grano:  cantan y mucho. ¿El principal? Sin duda, el de las ratas. La intención era buena, claro está pero la cuestión es que, supongo que porque el presupuesto no daba para mucho, decidieron filmar ratas normales y corrientes sobre maquetas y miniaturas. Eso quiere decir que se nota muchísimo el efecto ya que es obvio que los animalitos se movían como lo que eran: ratas y las miniaturas se notaban bastante. Si a ello le añadimos que, cuando hay ataques de las mismas, enfocan solo el perfil de las cabezas de los animalitos o parte de las mismas, claramente manejadas por técnicos desde un ángulo que no se ve, el conjunto queda pelín tosco o, si estás a las malas, cutre.



Pero este detalle no sólo se aplica a las ratas (que son, repito, las que más destacan) las avispas gigantes se notan superpuestas y, a veces, hasta ligeramente transparentes. Por no hablar del efecto del agua y la inundación del final: se nota muchísimo. Bueno, supongo que, en la época, no se podía pedir mucho más.

Seguimos. Otra cosa que me ha llamado la atención es la actitud de los protagonistas, que parecen no inmutarse demasiado ante el problemón que tienen encima. Destaco aquí a Morgan que, a pesar de que se enfrenta a avispas gigantes o gallinas más gigantes aún, parece inmutable, como si se enfrentase a esto todos los días. Menos mal que la pobre embarazada es la que, al final, parce reaccionar un poquito ante la perspectiva de ser comida por una rata enorme.

Los actores me han parecido muy normalitos, cumpliendo lo justo y necesario. El principal, cómo no, es Morgan. Pues bien, debo decir que, a pesar de que es el protagonista y, por esa misma razón, el héroe, no me ha gustado mucho. El personaje me ha resultado, al menos a mí, algo antipático: resulta demasiado sabiondo, tiene una respuesta para todo y manda y ordena a los demás. Resulta extraño que, sea para lo que sea, parece tener un plan en mente. Y, por si fuera poco, cuando se trata de ratas, va a verlas o estudiarlas pero, cosa curiosa, a él no le atacan pero a su amigo, Jon Cypher, sí. ¿Por qué razón tiene un generador eléctrico para retener a las ratas? ¿De dónde lo ha sacado? Eso, por no hablar, de las caras que pone  Gortner cuando pelea contra lo que sea. Me resulta demasiado artificial y, en el peor de los casos, forzado. El resto, como ya he dicho, cumplen, sin más ni más.

¿Y el final? Una película así no puede acabar muy bien salvo que los guionistas se estrujen el cerebro en busca de soluciones originales. Y, debo admitir, que este no ha sido el caso. Planteaos esto: vuestra granja da un líquido que hace crecer a los animales hasta convertirlos en monstruos. Muy bien. Lo tenéis almacenados en botellas. Vale. Después de pasarlas pero que muy canutas y destruir CASI todo el dichoso líquido, ¿qué se puede hacer? Pues lo metes en una botella de cristal y lo tiras al agua. La botella flota y flota hasta que llega a unas vacas que, felices e ignorantes, beben agua en el borde de un río. Como poco, mal terminado.

Pues esto es todo por hoy. En conjunto, una película de que cual esperaba mucho más. El argumento daba posibilidades sobradas pero supongo que esto es lo que ocurre cuando las ideas no se tienen muy claras, dispones de efectos muy rudimentarios y, encima, la resolución para terminarla no es muy allá. En mi modesta opinión, Se pudo haber hecho mejor pero, como siempre digo, para gustos, los colores. Sorprendente que, a fecha de hoy, a nadie se le haya ocurrido eso de hacer un remake. Creo que, con la tecnología digital de hoy día y una historia mucho mejor llevada, se podría conseguir un buen producto.

Vigilad el cielo…

martes, 18 de septiembre de 2012

¡¡Vigilando el cielo cumple un año!!



...A todos los que me han hecho el honor de haberse pasado por aquí alguna vez...

...A los que me han enriquecido con sus comentarios y aportaciones...

...A los curiosos que se ha dado una vuelta...

...A los que han repetido...

...A los que me han compartido...

...Y, en definitiva, a todos aquellos que, de un modo u otro, me ayudan a vigilar el cielo.

Es un privilegio que me tengáis en cuenta.

Larga vida a la fantasía. Que los sustos sigan estremeciendo.Que la aventura nunca pare. Que los aliens no descansen y que la Fuerza no deje de acompañarnos...


Israel Campos


sábado, 15 de septiembre de 2012

Caballeros, princesas y otras bestias


Caballeros, princesas y otras bestias (Your Highness)
(2011)

Director: David Gordon Green
Guión   : Danny McBride, Ben Best
 

Danny McBride
James Franco
Natalie Portman
Justin Theroux
Zooey Deschanel
Rasmus Hardiker
 
 

El malvado mago Leezar se propone secuestrar a una virgin y hacer que engendre un dragón… 

Vamos allá con una película de la cual oí hablar durante su rodaje por dos cosas: primero, porque Natalie Portman era la protagonista y, según parecía, tenía escenas con poca ropa. Segundo, porque su compañero sería James Franco. A jugar por dichas fotos, la película sería de corte fantástico-medieval y tendría sus dosis de humor. Y sí, esas mismas mostraban a la Portman de espaldas luciendo tanga y trasero. Así, a priori, si lo que más vende de una peli es entrever el culo de la protagonista, lo único que puedes pensar es que la cosa va a ser así, así. Con todo, esperé a verla para poder opinar con una base y, de paso, vigilar el cielo.

Pues bien, allá vamos.

Nada más empezar la peli, uno puede darse cuenta de que va a destacar por dos motivos. El primero es que, de verdad, no va a ser una película muy seria y va a haber humor. El segundo, que este va a ser del bestia o, mejor dicho, del gamberro. Por eso, en cuanto vemos a uno de los protagonistas, Tadeo (Danny McBride), a punto de ser ejecutado por un rey enano por acostarse con la reina del susodicho (que, desde luego, no es nada enana) cuando en realidad lo que tenía que hacer era formar un tratado, el espectáculo está servido. Si a eso le añadimos unos títulos de crédito a modo de dibujo muy de cómic mientras oímos la voz en off de Tadeo soltar estupideces, las intenciones ya están claras.


Seguimos conociendo personajes y se nos presenta a Fabio (James Franco), que es el típico príncipe heredero guapo y cachas que todos adoran. El amigo se trae la cabeza de un cíclope y a una dama en apuros con la cual se va a casar (Zooey Deschanel) . Y seguimos con el humor cuasi-absurdo de la cinta: es una chica mona pero no sabe comer con tenedor y la comida se le cae de la boca.

Aquí lo primero que pensé es que esta peli iba a seguir la estela de las películas de “tontería tras tontería” en la línea de Agárralo como puedas y demás, lo que hizo que pensara muy en serio coger el mando y darle al stop. No obstante, lo que viene a continuación es una escena que podemos llamar seria cuando conocemos al mago Leezar (Justin Theroux) y sabemos sus intenciones: raptar a la novia de Fabio, dejarla embarazada y que la pobre dé a luz a un dragón que le obedecerá para así manejarle y mandarle a destrozar cualquier reino. Como puede verse, una premisa que roza el disparate y que es el motor de toda la historia.


Feo y salido...
A partir de este momento, la peli es una continua sucesión de escenas más o menos humorísticas  que se alternan con otras que no  lo son tanto tratando, digo yo, de dar un cierto equilibrio al conjunto. Por eso, conocemos a otro mago, Magin que, además de tener aspecto de sapo está salido y hasta podríamos decir que es un vicioso (porque, ¿qué le puedes pedir a un noble caballero al cual ayudas a través de algo parecido a un colocón de marihuana? Pues que te masturbe. Lógico, ¿no?), una escena de iniciación de Tadeo que consiste en hacerle comer un corazón o el malvado brujo Leezar poniendo a sus madres (tres en total) un banquete por delante que consiste en barritas de pescado. Como puede verse, dependiendo de lo afinado que tengas el sentido del humor, todo esto te puede parecer gracioso o una chorrada enorme. Yo creo que me mantengo en un término neutro: vale, la cosa tiene su aquel pero tampoco es para que te partas de la risa.

Como escena seria destaco el enfrentamiento a la criatura de Marteetee, luciendo efectos especiales y que, además, sirve para presentar el personaje de Isabel (Natalie Portman) Aquí la cosa se pone más o menos seria para luego volver a su estado inicial: chistes bestias, vocabulario gamberro y mucha alegoría sexual.

Como siempre suele ocurrir en estas películas, parece que a los guionistas se les va un poco la inspiración graciosa y llega un momento en el que los chistes, si bien siguen apareciendo, parece que se diluyen y la trama se vuelve un poquito más seria o, en este caso, normal. Y esta cinta no es una excepción ya que, desde que se produce el robo de la brújula de los protagonistas, la cosa vira hacia otros derroteros más aventureros como la secuencia del laberinto (vale, con castración del animalito incluida) o la del rescate de Fabio y el inevitable enfrentamiento final, donde los efectos especiales vuelven a lucirse en todo su esplendor.

Tengo que reconocer que, hilo argumental más que discutible a parte, la película tiene un buen punto a favor: la ambientación fantástico/medieval que ofrece todo el producto bien sea en lo referido a trajes, lugares (castillos, laberintos) o paisajes variados… El resultado final, al menos a mí, me ha parecido un mundo del todo irreal, imaginario, que no se puede ubicar dentro en ningún lugar conocido.

Los actores cumplen según las directrices de un guión que no es para tirar cohetes. Danny McBride tiene sus momentos graciosos pero, a fuerza de repetirlos una y otra vez puede cargar un poquito. Además, me ha resultado algo inexpresivo, como “a ver si esto acaba ya” James Franco es de los más destacables, ya que el amigo luce gesto heroico y enamorado pero, a  la vez, ciertamente idiota y ridículo (ambos adjetivos en el buen sentido de la palabra ya que es lo que le da gracia al personaje) Natalie Portman es, quizás, la que tiene el personaje más normal en todo el conjunto, lo cual tampoco es que quiera decir mucho. Rasmus Hardiker (Courtney) tira más a paje secundario y no es que se luzca mucho. Justin Theroux como Leezar da el pego como mago malvado pero a la vez chistoso y Zooey Deschanel (Belladona) refuerza con lo poco que sale a los demás en un papel que tampoco implique mucho lucimiento. Con todo, sí debo apuntar que no deja de sorprenderme que Franco o Portman se hayan decidido por una película de esta clase. Debe ser lo que tiene ser muy famoso: también te puedes tomar licencias, hacer lo que te dé la gana y, si puedes, pasar un rato divertido.

En resumidas cuentas, una película de lo más pasable, una gamberrada se mire por dónde se mire llena de espadas, toque aventurero, chistes bestias, muchos, (pero que muchos) tacos y alusiones sexuales por los cuatro costados. De hecho, raro es el chiste que no conlleve la palabrota de turno. ¿Es gracioso? A veces sí. ¿Es cargante? También. A lo mejor, si se hubieran centrado un poquito más en darle más vida a todo el conjunto y no en incluir tantos tacos en el guión, la cosa hubiera resultado diferente. También puede que lo hayan hecho así a posta y, tan solo, se lo hayan querido pasar bien, hacer el gamberro y adiós muy buenas. En mi opinión, pasas un rato más o menos curioso cuando la ves y, conforme des al stop, te vas a olvidar de ella. Me ha resultado un conjunto un tanto desequilibrado que, como ya mencioné antes, o te hace gracia, o te resulta una pérdida de tiempo y dinero. Y ahí es donde entra eso de “para gustos, los colores”

Y, como apunte curioso, decir que la película, en versión original, se llama Your highness (Su excelencia) Aquí ya veis cómo la tradujeron. Todo un expediente X…
Por cierto, las escenas del trasero de Portman se censuraron pero aquí os dejo una muestra.
 
 

Vigilad el cielo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

El barco de la muerte


El barco de la muerte (Death Ship)
(1980)
Director: Alvin Rakof
Guión   : John Robins, Jack Hill, David P. Lewis.

George Kennedy
Richard Crenna
Nick Mancuso
Sally Ann Howes
Kate Reid
Victoria Burgoyne
Jennifer McKinney
 
Los pasajeros de un crucero se ven asaltados por un barco misterioso. Los supervivientes suben a él y fenómenos extraños comienzan a suceder… 

Vamos allá con juna cinta cuya existencia desconocía. Ya había visto una película de igual nombre, Ghost Ship (2002) que me gustó bastante pero no tenía ni idea de que se trataba de un remake. Pues muy bien, pasajeros al bordo y listos para zarpar…

Debo admitir que el título promete y la portada mucho más. No hay que ser un genio para imaginarse de qué va la trama. La cuestión, como todo en la vida, es ver cómo se las apañaron los responsables para desarrollarla y sacarla adelante.

Pues bien, comenzamos con una escena inicial en la que, de manera rapidita, se nos presenta a los personajes. No hay problema y está claro por dónde va cada uno de ellos: capitán borde que cae mal en cuanto abre la boca; su segundo, noble y cumplidor, además de padre de familia y niños meones que rozan la repelencia. Ok, no pasa nada porque uno alberga que, cuando aparezca el barco maligno, los tiernos infantes sean los primeros en caer. Por suerte, los preliminares no duran mucho y la catástrofe de turno en forma de naufragio llega pronto y sucede más rápido aún. De hecho, creo que se la quitan de encima demasiado deprisa, pero esta pretende ser una peli de miedo, no de catástrofes. Tras ello, nos quedamos con un grupo de supervivientes (si hubo más, no importó a nadie una gaita porque no nos lo dicen) que, como uno puede imaginarse, son el capitán borde, el segundo de a bordo, su familia (niños repelentes incluidos) y unos cuantos secundarios. Entonces sucede: un misterioso barco, negro, oxidado y silencioso hace acto de presencia y la trama de terror da comienzo. O eso intentan…

Ya nada más montarse en el susodicho barco, sabemos que van a ser carne de cañón, sobre todo, los pobres secundarios. Y desde que asistimos a la muerte (algo lenta para, al fin, soltarle al mar) del cantante de a bordo, ya no hay vuelta atrás (por cierto, si alguien sabe la razón por la que el pobre infeliz se hunde, que lo diga) Lo curioso de todo es que los demás ven esto y ¿qué hacen?  Pues se meten en el barco a dar un garbeo e instalarse. Total, el pobre infeliz muerto (y hundido) se va a quedar.

No obstante, entre diálogo y diálogo, mientras acudimos a la inspección del barco, la peli nos empieza a saturar con imágenes sin aparente sentido (luego se explica) y, sobre todo, con la maquinaria del dichoso barco moverse una y otra vez. Ok, si el objetivo era decirnos que el barco se gobierna solo, ya nos quedó claro. Pero insisten e insisten, como si el navío se moviera impulsado por toneladas de pilas Duracell que duran y duran y duran…

Pero, ¿es todo ello suficiente razón  para, al menos, pensar que sucede algo raro? No. El personal, valiente como ellos solos (o irresponsables, por no decir idiotas elevados a la máxima potencia) decide que lo mejor es buscarse un camarote y acomodarse. Sí, amigos, sí. Y, a pesar de que oyen cosas de lo más raras y tétricas, de que el barco va solo o que un compañero ha muerto porque sí, sin más, parece que no tienen clara la cosa y sueltan perlas de este tipo:

-Este viejo barco PARECE que tiene vida propia. (Lo de las mayúsculas va a posta)
-¿Qué le pasa a este barco? PARECE que se gobierna solo (Idem)

Nada, que no se enteran. ¿Y si a una de las mujeres se le pudre la cara mientras ven una peli nazi que se ha conectado sola en un proyector de hace cuarenta años? ¡Pues tampoco caen de la burra! Y debo admitir que esta es una escena que, a pesar de lo absurda que parece, sí está bien conseguida. ¿Alguien tiene dudas acerca de que algo raro pasa? El barco fantasma, se ve que, además de fantasma, es paciente y da a los personajes otra oportunidad: lo intenta de nuevo arrojando los botes salvavidas al mar.

-¡Maldita sea! ¡Lo sabía!—exclama el personaje de Crenna. Bueno, algo es algo. Menos mal que luego admiten lo evidente:
-¡Este maldito barco! ¡Está vivo y quiere matarnos!

¡Hijo, os ha costado!

Pero, aún así, y aquí viene lo alucinante, todo el mundo se va a su habitación. Unos a dormir, otros a otra cosa más mundana, divertida y, a fin de cuentas, carnal. Y, claro está, el niño meón no puede aguantarse y, junto con su hermana, se dedica a pasear por el barco en busca de un aseo (se ve que el camarote donde dormían no tenía, si es que era un camarote, claro) A todo ello, hemos de sumar que el capitán, chiflado del todo, ya está en el cénit de su locura y comprendemos que está poseído.

Y aquí asistimos a una escena que, depende de cómo se mire, puede resultar curiosa o absurda.: aprovechando que todo el mundo duerme (hay que tener sangre fría), una chica se da una ducha de la que sale sangre. ¿Propósito? Asustarla como mucho. Menos mal que, ya, según vamos avanzando, comprendemos qué ocurrió en el barco: se usaba para interrogatorios nazis. Lo sabemos gracias a los restos de dientes de oro que los protas encuentran y, también, por el montón de cadáveres que están a medio descomponer o, incluso, bastante bien conservados colgados por ahí.

Una vez que ya han aceptado que el lugar está embrujado, maldito y, además, tiene muy mala baba, la película se encauza hacia su final. El desenlace es de lo más simple y no lo voy a escribir aquí, ya que ya he destripado mucho el contenido de la peli. Muchos tildan a dicho final de algo soso y apto para toda la familia, demasiado bonito quizás. Creo que tienen razón. Un buen golpe de efecto final hubiera podido salvar algo el resultado global. No hay problema, un helicóptero aparece de sopetón y asunto arreglado. Más oportuno, imposible.

En resumen, una peliculita que parte de unas intenciones muy buenas pero que, desde mi punto de vista, lo estropea en el desarrollo. A mi entender, se pudo haber hecho bastante mejor pero la cosa no dio para mucho más o, simplemente, no quisieron esmerarse más de lo necesario. Una pena porque, como película de miedo bien llevada, hubiera resultado más que interesante y podrían haberse sacado más sustos de la manga.

Si podéis, ved el remake que se hizo en 2002. Más o menos parte de la misma base pero a mí me resultó más entretenido y tiene más golpes de miedo.

Vigilad el cielo.         
 
 
          

sábado, 1 de septiembre de 2012

Dexter (Sexta temporada)

Dexter (Dexter)
Temporada 6
(2011)
Michael C. Hall
Jennifer Carpenter
Lauren Vélez
David Zayas
Desmond Harrington
C. S. Lee
Colin Hanks
Edward James Olmos



Dexter debe enfrentarse a un asesino en serie llamado Juicio Final, cuyo objetivo parece ser provocar el Apocalipsis…

"Soy padre, hijo y asesino en serie..." (Dexter)

Vamos allá con la sexta temporada del asesino en serie que, de manera curiosa y, sobre todo, original, ha conseguido ganarse la simpatía y respaldo del público durante nada menos que seis temporadas (y, mientras escribo esto, se avecina una séptima. Menos mal.)
Seis años. ¿Qué puede tener este personaje alucinado y, desde cierto punto de vista, analítico y cruel para que haya encandilado a tanta gente de manera tan directa? Para mí la respuesta está más que clara: una personalidad (la que guarda, su Oscuro Viajero) que te atrapa en cuanto se pone a “trabajar”, unos guiones que mantienen el interés sin caer en la monotonía y unos actores que parecen creerse bastante lo que hacen a través de unos personajes, al menos para mí, no muy arquetípicos y que no actúan muchas veces cómo debieran. Eso, amén del hecho de que, a fin de cuentas, el amigo está como una regadera y es, después de todo, un asesino en serie como la copa de varios pinos (no olvidemos que habla, o cree hablar, con el fantasma de su padre o de su hermano, otro asesino)
Lo admito, esta sexta temporada me ha gustado mucho. Tengo que decir que las anteriores las he visto a modo de capítulos sueltos y, sí, me gustaron y ya desde el principio me pareció algo fuera de la norma pero debo rendirme a la evidencia: esta sexta entrega ha sobrepasado todas mis expectativas y ha ido más allá, cazándome desde el primero hasta el último de los doce capítulos de los que consta.
Para empezar, para encontrar un némesis adecuado a la altura del amigo Dexter no se ha buscado a un simple psicópata que mata porque está chiflado. Claro que hay algo (o bastante) de esto pero me ha gustado mucho el hecho de que recurran a la figura del fanático religioso (¿o debo decir “fanáticos religiosos”?) para hacer la vida imposible no sólo al prota sino a todo el departamento de homicidios de Miami. Hay que tener en cuenta que Travis Marshall (Colin Hanks) y el profesor Gellar (Edward James Olmos) no quieren advertir acerca del Apocalipsis sino que quieren provocarlo. Pero, si hay algo que de veras me gustaría destacar es el montón de tramas secundarias que nos encontramos en esta sexta temporada, algunas tan potentes que lo de “secundaria” puede quedarse un poco corto. Aquí me refiero a la relación entre Batista y Quinn, que no tiene por qué caer en el topicazo de “compañeros de trabajo”, el vínculo cada vez más fuerte de Dexter con su hijo Harrison y el hecho de que, a fin de cuentas, se ve a sí mismo como un asesino en serie que es padre. También tenemos los episodios protagonizados por el hermano Sam, personaje más que interesante que, para sorpresa mía, resulta que ilumina bastante las perspectivas de Dexter ofreciéndole unas posibilidades en las que nunca se paró a pensar. A fin de cuentas, ¿quién puede ser una especie de gurú para un asesino en serie que otro que ha matado y ha visto la luz en mitad de la oscuridad? Es la subtrama más emotiva de la temporada y, además, da pie a una especie de lucha interior en Dexter que creo que le viene muy bien al personaje.

Analizamos la 6ª temporada de Dexter


Pero, si de tramas secundarias hablamos, me gustaría destacar una en concreto: la de la hermana de Dexter, Debra. Bien por los guionistas que han hecho que un personaje más o menos de apoyo (con su importancia, claro está) adquiera tintes muy distintos y, sobre todo, interesantes a lo largo de esta temporada. En su papel de teniente, vemos que el personaje avanza, madura y adquiere un protagonismo más que explícito en una trama donde cada personaje aporta su granito de arena. Como puede verse, está claro que han conseguido que todas y cada una de estas historias secundarias (se me quedará alguna en el tintero pero mejor así, así veis la serie y la disfrutáis como yo he hecho) refuerzan en todo momento la principal, que es el tema de Asesino del Juicio final. Increíble que todo esto suceda en doce capítulos de unos tres cuartos de hora de duración.
Los actores me parecen muy bien, bien metidos en sus papeles. Cómo no, hay que destacar Michael C. Hall como Dexter. El amigo cumple como siempre lo ha hecho: aporta seriedad en su faceta “normal” y el toque propio de locura en la del asesino que, a fin de cuentas, es. Lo que ocurre es que debo decir que, al menos eso me parece a mí, en esta entrega se le ve más fiero, más descontrolado y con ganas de hacer su particular justicia contra quien lo merece. Jennifer Carpenter como Debra me ha sorprendido bastante, ya que da fortaleza y vulnerabilidad a partes iguales, cosa que ha hecho que, como dije antes, el personaje resulte pero que muy interesante. David Zayas y Desmond Harrington en los papeles de Batista y Quinn me parecen muy correctos pero debo desatacar al último, ya que refleja muy bien el hecho de que el colega es tan juerguista, putero y borracho que las cosas se le empiezan a ir de las manos hasta el punto de que su compañero debe intervenir. Lauren Vélez haciendo de LaGuerta, aunque sale poco, también me ha parecido bien y sigue demostrando que su personaje tiene ese toque de arpía del que aquí hace gala en varias ocasiones. Por su parte, C. S. Lee como Masuka aporta, a veces, el toque de humor (a su modo, claro) siempre que no esté ocupado ligándose a becarias que le  timan o comprando pruebas desaparecidas en Ebay.
Dexter a lo suyo: si matas, te mato.
¿Golpes de efecto? Muchos, desde luego. Los crímenes y las escenas truculentas están bastante bien logradas. Destaco, sobre todo, el momento en que cierto  personaje, pobrecillo, es cortado en trocitos para simular una especie de jinete de pesadilla que, montado a caballo, deja muy claras las intenciones de Juicio Final. También cierta escena en la que un montón de serpientes salen del abdomen de una víctima o cómo otra es ejecutada a modo de ángel rodeado de langostas. Repito: bastante bueno y, sobre todo, truculento. Y, además, bien hecho…

Edward James Olmos es el profesor GellarPero siempre he dicho que la gracia que tienen este tipo de historias estriba en los malos. Y es que, si tenemos un malvado de categoría, los guionistas deben gastar mucho papel (o teclas de ordenador) en hacer que los buenos estén a su altura y lo superen. Por eso mismo, el enemigo “general” de esta temporada, Juicio Final, me ha parecido muy bien descrito en el guión y mejor interpretado por Colin Hanks (no voy a decir de quién es hijo porque la cosa ya cansa). El amigo aporta inocencia y locura a partes iguales elaborando un personaje que cuya gracia estriba, entre otras cosas, en que pasa de parecer vulnerable a ser un auténtico psicópata al cual deseas con todas tus fuerzas ver en la mesa de Dexter bien empaquetado y listo para trinchar. Le secunda otro secundario de lujo, Edward James Olmos como su mentor particular y, por qué no decirlo, a su modo, tan chiflado como él…
Pues esto es todo. Para quienes ya siguen al analista de sangre más sanguinario de la policía de Miami, decir que recomiendo esta sexta temporada puede ser tan obvio como simple. Para los que no habéis visto nada pero habéis oído hablar de él, aconsejo que, sin necesidad de poner la excusa de “es que no he visto ninguna temporada anterior”, le deis una oportunidad. Palabra que os enganchará.
Ah, y, de remate, finalazo. No digo más porque no quiero arruinar la sorpresa a nadie. Sólo digo que los guionistas se lo tienen que trabajar muy, pero que muy bien para demostrar cómo siguen adelante después de esto…

Vigilad el cielo.