miércoles, 30 de mayo de 2012

Men in black 3

Men in black 3 (Men in Black 3)
(2012)
Director: Barry Sonnenfeld
Guión   : Etan Cohen
Will Smith
Tommy Lee Jones
James Brolin
Michael Chernus
Michael Stuhlbarg
Jemaine Clement
Emma Thompson





Un extraterrestre muy peligroso, Boris, el animal, escapa de su prisión en la Luna. Su objetivo es viajar al pasado y acabar con el Hombre de negro que le encerró: el agente K…

¡Y al fin, después de mucho esperar, nos llega la tercera entrega de los hombres de negro más famosos del cine!

Si hay algo que llame la atención de las películas de los Men in Black, aparte de todo tipo de alienígenas raros o situaciones más raras y apuradas aún, es lo espaciadas que están a lo largo del tiempo. Men in Black es de 1997 y todo un bombazo. Después de muchos, pero que muchos problemas de todo tipo (compromisos de Will Smith, presión de los estudios, Michael Jackson exigiendo su rostro en el cartel de la peli, al pobre director, Barry Sonnenfeld, casi le da un infarto…) nos llegó en 2002, Men in Black 2 que, para este que escribe, supuso un poco de decepción porque me dio que la historia la pensaron rápido y la terminaron peor. Después de que muchos no vieran con buenos ojos esta segunda entrega (los mismos responsables del estudio consideraron en su momento que la película sería un fracaso… cuando aún estaban en pre-producción, todo un gesto de ánimo para el pobre director), la posibilidad de una tercera entrega quedó en el aire. Pues bien, han tenido que pasar diez años para que, al fin, se decidieran a tirarse al pozo y arriesgarse con esta tercera parte. Vamos a por ello…
Vaya esto por delante: la película me ha gustado mucho. ¿La razón? Ha recuperado el espíritu de los personajes en la primera entrega, esa extraña pero perfecta mezcla de ciencia-ficción, aventuras y humor que ha caracterizado a estos individuos desde siempre. Y por encima de todo, estamos ante una película de aventuras. Pero vayamos poco a poco…
A favor debo destacar varias cosas. En primer lugar, la película empieza literalmente desde la primera escena. Esto no es en absoluto un modo de hablar. Ya desde el comienzo, conocemos al sanguinario, brutal y despiadado Boris utilizando como recurso el hecho de que recibe una tarta de la mano de una chica muy mona. De nuevo, el recurso de estas películas: mostrar una escena seria pero añadir un toque que no lo es tant que hace que ese equilibrio entre lo serio y lo cómico esté tan bien conseguido. En cuanto se escapa de la prisión en la que está encarcelado, sabemos que algo tiene que ver con el agente K. Más que nada, porque jura matarle. Ah, y si, encima, la susodicha prisión está nada menos que en la Luna, pues mejor que mejor. 
Boris, el animal. Como debe ser
Seguimos. Pasamos a la Tierra. Los hombres de negro están de luto: el agente Z ha pasado a mejor vida y la agente O (Emma Thompson) le sustituye. Y aquí somos testigos de nuevo de ese humor tan característico: entre el apasionado discurso que suelta K (Lee Jones) y el no menos alucinante con el que nos deleita O, más de una carcajada está asegurada en el cine.
Pero, como ya dije, una de las cosas que más me ha gustado de la cinta es la inmediatez. Y es que sabemos que algo pasa, y es algo gordo, desde el comienzo. K está más sieso que nunca y J no sabe muy bien qué demonios le sucede. Es entonces cuando conocemos el meollo de la trama que, a mí, me ha parecido bastante original y bien llevado: Boris quiere viajar al pasado para cargarse a K y, de este modo, poder invadir la Tierra a gusto en el futuro. Lo curioso es que lo consigue. Por eso el agente J debe viajar en el tiempo a impedirlo.
Esto va a generar dos cosas: por un lado, una subtrama que consiste en las aventuras de J allá por mil novecientos sesenta y nueve y los momentos curiosos que este viaje, por fuerza, genera. Por otro, la continuación de la trama principal en el pasado. Por eso, conocemos a un agente K (Brolin) que puede darnos más de una sorpresa porque, a parte de lucir la responsabilidad que le caracteriza por los cuatro costados, podemos ver que el amigo era charlatán, amigable, simpático y hasta ciertamente ligón.

Como puede verse, la historia, aunque se pueda englobar dentro de las pelis de viajes en el tiempo, me ha gustado mucho; me ha parecido bastante original y, sobre todo, encaja a la perfección con unos personajes que, bien llevados, pueden afrontar cualquier tipo de argumento. A fin de cuentas, en las dos anteriores se han enfrentado a prácticamente todo: aliens que recuerdan a cucarachas, gusanos gigantes, extraterrestres con cuerpo de modelo y una mala baba espacial considerable… ¿Qué les faltaba a los hombres de negro? Un viaje en el tiempo, claro. Pues aquí lo llevan a cabo. Y a bombo y platillo, además.

Hablar de los Men in Black siginifica hacer una referencia obligada al impacto visual de muchas escenas. Por eso, los efectos están muy bien, como no podría esperarse de otra forma. No hay que olvidar que la Industrial Light and Magic anda detrás de ellos y eso debe notarse por fuerza. Más aún cuando Ken Ralston (participante en El retorno del Jedi, entre otras muchas), anda en la tarea de supervisarlos. El tema de la espectacularidad digital (que existe, qué duda cabe) aquí me ha parecido bastante más medida que en las entregas anteriores. Esto no lo digo como falta, todo lo contrario. En las dos primeras películas siempre me dio la sensación de que, aparte de estar muy bien hechos los efectos (me encanta ese momento de la primera en la que el tipo se estira la piel tras salir del agujero) también tenían la función e lucirse un poco, algo así como estar ahí porque sí. Pues bien, en esta tercera película, efectos hay y aliens también (mirad el pobre de la bolera), pero el desfile de los mismos me ha parecido más ajustado con respecto a las anteriores. Me da que se han centrado mucho más en la historia que en lucirse a fuerza de tomas CGI, utilizando estas para ayudar a contar la historia, como debe ser. Y, para mí, eso  es algo que dice mucho a favor de esta peli. Y, si de efectos hablamos, que quede claro: el momento del salto temporal está muy bien hecho. Sin armatostes ni máquinas del tiempo espectaculares: un solo movimiento de pulgar es más que suficiente. Lo malo es que debes hacerlo cuando caes a toda velocidad de un edificio… Otra cosa:  me ha gustado bastante que hayan pasado de poner a esos gusanos que tanto juego dieron en la segunda parte. A mí siempre me pareció que se pasaron un poco con el “momento bicho” y que sus diálogos y acciones infantilizaron un poco la peli. Aquí, se les ve de refilón y adiós muy buenas. Menos mal.
¿Más puntos a favor? Claro. Para empezar, como dije antes, me ha parecido un acierto situar gran parte de la trama en 1969. Por eso, me ha encantado la escena con Andy Warhol (que no pienso comentar para que vayáis a verla), el toquecito sentimental que hay al final con Will Smith o las secuencias que, una vez en el pasado, hacen que K y J se conozcan más en profundidad (curioso, mucho más que en el tiempo presente)
Y esto me lleva a otra cuestión. Como ya dije antes, el humor es en los MIB algo habitual, un modo de aliviar tensiones en historias que podrían ponerse muy serias y que, en conjunto, ha hecho que estas películas triunfen aún más. Hay que admitirlo: si las hubieran hecho serias de cabo a rabo, hubieran perdido algo de gracia. Pues bien, en esta entrega sigue habiendo humor, eso sin duda pero, y admito que esta es una opinión totalmente personal, me ha parecido que dicho humor se ha representado de manera más sutil, más refrenada, Sí, claro, hay secuencias graciosas como el discurso anteriormente nombrado de O, las caras de Lee Jones o las ocurrencias de Smith, vale, pero, repito, me ha dado la impresión de que todo ha estado mucho más medido, como si se hubieran centrado mucho más en la historia antes que en andarse por las ramas. Y eso me lleva a otra consideración: esta película, al menos  para mí, es la que tiene un carácter de aventuras  más marcado de las tres.
¿Más? Sí. No hay que olvidar lo bien representada que ha estado la América de 1969 con respecto a todo tipo de detalles: ambientes, ropas, coches… Por no hablar de la recreación perfecta del Apolo en sus momentos previos de salir disparado hacia la Luna. Y si para muestra vale un botón, ved la escena que transcurre en el cohete mientras tratan de colocar el aparatito que servirá de escudo a la Tierra.

¿Y qué tal los actores? Pues muy bien, todos metidos hasta las gafas en sus respectivos papeles. Empezamos con Will Smith, es decir,  J. Como ya mostró en las dos anteriores, su personaje sigue siendo el de Junior, el de compañero joven, bocazas y graciosillo de la historia. Y es que, por mucho que se empeñe, K siempre sabrá algo más que él. Smith se muestra ágil, dinámico y cae simpático desde que aparece en pantalla. Por cierto, pregunta que dejo en el aire: ¿pasan los años para el prenda (si veis la peli descubriréis que esta palabra no es un modo chulesco mío de hablar) o soy yo que le veo prácticamente igual aunque más cachas? A saber… Su compañero, Tommy Lee Jones sigue en su línea, es decir, una especie de Clint Eastwood de los hombres de negro: duro, apenas gesticula, borde y de pocas palabras (me remito al panegírico que dedica a su “amigo” Z al comienzo de la cinta), es decir, que lo borda y sigue siendo el contrapunto ideal al dicharachero Smith. Tranquilos, que ese gesto amargo tiene una explicación. Seguimos con K, pero esta vez en su rol más joven con cuerpo y rostro de James Brolin. Este me ha parecido un Tommy Lee Jones joven perfecto. Los gestos, los ademanes, el modo de caminar, la cara de sieso… todo está calcado de Jones, lo que ha hecho que quede muy bien en la peli.


Y pasamos al malo, malísimo, interpretado esta vez por Jemaine Clement y que nos da un Boris bestia y sanguinario a partes iguales que está haciendo de las suyas desde el comienzo de la peli y que, además, cuenta con la ayuda de su yo joven. ¿Qué malo te ha gustado más de las entregas de los Hombres de Negro? El de la primera peli era el bicho asqueroso y gigante, el de la segunda, la extraterrestre con cuerpo de modelo y dedos de serpiente. En este caso, el modelo de villanos e aproxima más al bestia que no piensa pero sí dispara. Cuestión de gustos…
Mención aparte hay que hacer a los personajes secundarios. Para empezar, Emma Thompson como agente O y sustituta de Z, que aporta seriedad al personaje a la vez que su puntito cómico como puede verse en la escena del funeral de Z. Curioso como esta mujer, además de vestirse de niñeras mágicas y feas como un demonio, participa de manera secundaria o muy secundaria en cintas que suelen ser bombazos (ahí están algunas entregas de Harry Potter o Soy Leyenda) Michael Chernus es Jeffrey Price, el responsable de los viajes en el tiempo y friki total que, cuando habla, recuerda al Ned Flanders de Los Simpsons (terminando en “cillo” muchas de sus palabras) En resumen, un tío raro. Y si de elementos raros hablamos, mención aparte tiene Michael Stuhlbarg como Griffin, un personaje extraño donde los haya que sabe qué va a pasar en el futuro (o futuros) inmediatos y que, nada más verle, uno sabe que esconde algo, sobre todo, debajo de ese gorro hortera que le han puesto.
En resumidas cuentas, un película que me ha gustado mucho y que, sin duda, recomiendo que veáis. Tengo que admitir que, tras la segunda, me costaba creer que hubiera una tercera entrega y que, además, resultara interesante. Con todo, se ve que  Sonnenfeld y su equipo se han puesto las pilas y han sabido aprender de los errores porque, sin duda, han sabido elaborar un nuevo episodio muy digno y, sobre todo, divertido. La película sabe entretener desde que empieza hasta que acaba; contiene momentos de guasa, trepidantes e, incluso, se toman la libertad de añadir el puntito justo de toque emocional sin llegar a resultar ñoño. ¿Qué más se le puede pedir a una cinta que trata de una sociedad secreta que tiene como objetivo proteger la Tierra de amenazas alienígenas? Pues eso…

¿Habrá Men in Black 4? Yo espero que sí. Pero, por favor, que no se tomen tantos años para hacerla.
Vedla, disfrutad y, a propósito de esta cinta… ¡vigilad el cielo!

Un Hombre de Negro

sábado, 26 de mayo de 2012

El hombre lobo

El hombre lobo (The Wolfman)

(2010)
Director: Joe Johnston
Guión   : Andrew Kevin Walker, David Self

Benicio del Toro
Anthony Hopkins
Emily Blunt
Hugo Weaving









El actor Lawrence Talbot recibe una noticia: su hermano ha desaparecido. Decide volver a su casa a investigar...

Y vamos allá con otro remake.

En una época en la que el asunto de las nuevas versiones está a la orden del día, el que le toque a una película es cuestión de tiempo. Por eso mismo, cuando me enteré de que iban a hacer lo propio con nada menos que El hombre Lobo (clasicazo de la Universal donde los haya y, dicho sea de paso, película que me encanta), la verdad es que no me sorprendí mucho. Sí me puse un poquito a la defensiva, más que nada por ver cómo enfocaban la trama y al personaje en sí. Todos sabemos que los remakes están por todas partes y, a pesar de poner medios espectaculares para contar una historia ya conocida, los resultados no suelen ser muy acertados. ¿Qué harían esta vez? ¿Situarían la historia en un contexto moderno? ¿Respetarían el original (u originales) por encima de todo o se dedicarían a poner cambios aquí y allí? Terreno peligroso, ya que versionar la cinta más famosa de hombres lobo de todos los tiempos tenía que ser, como poco, peliagudo. Pues bien, aquí tenemos el resultado. Veamos…

Antes de nada, hay que comentar que el tema de los remakes, aunque parezca lo contrario, no es nuevo en absoluto. Todo depende, como muchas cosas en la vida, de la gracia con que se hagan y si respeta más o menos las raíces de las que surgen. Y digo esto porque, aunque muchos piensan en El hombre lobo (1941) cuando se habla de licántropos, es cierto que, antes de la famosa versión con
El lobo humano
Lon Chaney Jr. a la cabeza y listo para ser inmortalizado (en un efecto más o menos tipo Bela Lugosi, pero eso es otra historia…), hubo otra versión unos años antes que no tiene desperdicio y que a mí me gusta mucho, El lobo humano, 1935. Por cierto, reseñado en este blog no hace mucho tiempo) De hecho, el hombre que se pone a aullar y masacrar a la luz de la luna es uno de los personajes que más han vivido en sus carnes y zarpas el fenómeno del remake, ya que son muchas las versiones que lo han revisitado (y las que quedan por delante) Por eso, que con los medios de los que se disponen ahora le escogiesen para hacer una nueva aproximación al mismo era cuestión de saber esperar.

Las premisas no eran nada malas. Es más, pintaban muy bien. ¿Motivos? Joe Johnston (pupilo de George Lucas en La guerra de las galaxias) dirigiría. Benicio Del Toro sería Talbot (motivo de alegría porque, al menos, el personaje principal quedaba intacto) y el mago del maquillaje Rick Baker se encargaría de la visión externa del hombre lobo. Y, de remate, Anthony Hopkins en la piel de John Talbot, papel que ya interpretara Claude Rains. Muy bien…

El aspecto del  monstruo se mantuvo en secreto un tiempo. Eso hizo que las expectativas se dispararan. Luego, poco a poco, se fueron filtrando imágenes: parte de un rostro, una garra… hasta que, al fin, vimos la imagen de la criatura, como a continuación podéis ver:
 Eso hizo que, al menos yo, respirara un poco aliviado; estaba claro que habían respetado no sólo al personaje de Talbot, sino a su alter ego lobuno, ya que, era evidente, se habían basado en el maquillaje creado por Jack Pierce en 1941. Y, encima, parecía que la presencia de las tomas CGI no iban a ser la clave de todo porque, a juzgar por las fotos, ahí había actor y maquillaje. Nada; que la cosa se ponía interesante.
Chaney y Del Toro.
Metámonos en la peli. Nada más empezar, la teoría del respeto al espíritu de la original deja fuera de lugar cualquier duda. Cuando oímos una poesía acerca del hombre lobo los temores se disipan del todo. Es algo distinta a la de la peli del cuarenta y uno pero está claro que los tiros apuntan al mismo sitio. Si, encima, las letras del reparto y equipo están en color rojo sangre al son de una música con mucho aire de misterio cortesía de Danny Elfman, sólo es cuestión de dejarse llevar.
La primera escena ya te mete en situación: un bosque tétrico (la referencia al bosque lleno de neblina es algo que entenderán los aficionados a la peli de la Universal, toda una marca de fábrica) y un desgraciado caminando por él. Pobre; es atacado por algo que apenas se ve (alguna zarpa por aquí, una garra con unas uñas que tumban por allá, al go que pasa muy rápido por la pantalla…) pero está bien claro que es un hombre lobo. Además, nada de casquería gratuita. Muy buen comienzo.
Seguimos. Asistimos a la primera variación. No molesta en absoluto pero ahí queda: Larry Talbot es actor. Y shakesperiano nada menos. Eso sí, ya, cuando recibe la visita de la que debería ser su cuñada, vemos que el hombre, feliz, feliz, no es. Ahí se nos presenta el hilo de la trama cuando Gwen Conliffe (Blunt) le dice que su hermano (que no es otro que el desgraciado de la escena anterior), ha desaparecido.
Y ahora acudimos a una serie de detallitos que me han gustado mucho: el bastón con cabeza de plata en la escena del tren (y con Max Von Sydow, ahí es nada) y que, cualquiera que haya visto la peli clásica, identifica; el toque de efecto del cadáver de Ben (hermano de Larry) o la charla en plan misterio de la taberna, donde ya se habla de hombres lobo y balas de plata, todo en plan misterioso y tétrico.
Y, si de misterio y ambiente tétrico hablamos, pasamos al colmo de todo ello con la mansión Talbot y su tenebroso dueño, nada menos que Anthony Hopkins haciendo de John Talbot, amo  del señorial recinto y que ya, desde el principio, luce tan enigmático y oscuro como el que más. Por eso, el espectador ve que la relación con su hijo no es el colmo de la dicha. Ese ambiente oscuro y descuidado de la mansión me ha gustado bastante y creo que da el puntito justo de misterio a la cinta (aspecto que en la peli antigua pasaba por completo por alto); el hogar de los Talbot se presenta descuidado, casi en ruinas, como la familia que lo habita.
Dicen los expertos que un buen personaje no sólo se rebela en lo que hace o el aspecto que luce, sino, también, en sus frases. Y si como muestra vale un botón, las del amigo Hopkins no tienen desperdicio:
“Nunca mires atrás; el pasado es un páramo de horrores”
“Solo un hombre es capaz de infligir heridas de tal malevolencia” 
Ahí es nada. Hay más, pero tendrás que ver la peli para oírlas.
Continuamos. Destaco la escena del campamento de los gitanos, lugar en el que se produce el primer gran ataque de la bestia. Ahí conocemos al personaje de Maleva (Geraldine Chaplin) que ya fue clave en la versión anterior y que, en este caso, hace algo más que soltar poesías tétricas. Atención al ataque propiamente dicho en el que se ve poco de la bestia pero mucho de sus actos (ojo al momento del pobre policía y su muerte. Por cierto, el actor que lo interpreta es David Schofield, que ya tuvo un escarceo en Un hombre lobo americano en Londres, otro peliculón de hombres lobo)
Aquí ya estamos metidos en situación, sobre todo cuando Talbot es herido (más que nada porque, sin esta escena, no habría película, claro) Pero no todo puede ser vísceras o desgarrones sangrientos ya que, mientras se recupera, somos testigos de una subtrama dentro de la historia principal que da dramatismo al protagonista (detalle este que no ocurría en la versión de Chaney): la de la madre Lawrence, que nos llevará a cierta sorpresa más adelante y aportará profundidad a los personajes, sobre todo a Talbot padre.
Pero esta es una cinta de hombres lobo, ¿verdad? Y, ¿qué se espera de una peli así? La cosa está clara: sí, sangre, vísceras, muertes bestiales y demás pero, sobre todo, algo fundamental: transformaciones. Y son estas, desde mi opinión de mero aficionado, el segundo gran reto de cualquier peli de licántropos (el otro es una historia en condiciones) Hay que decir, que en estos lares, el listón, por unas o por otras, está muy alto. Son muchas las cintas de hombres lobo y en todas ellas el tema de la mutación a la bestia está tratado de manera diferente pero, admitámoslo, hay momentos históricos (véanse aquí la de Aullidos, la ya mencionada El hombre lobo o, la que es la mejor para mí, Un hombre lobo americano en Londres) Pues el amigo Johnston y su equipo lo tenían complicado por dos cosas: en primer lugar, por el bagaje anterior. En segundo lugar, porque a ver qué iban a hacer con los medios CGI de los que se disponen hoy día. Pues bien, amigos, el resultado lo podéis ver aquí:

Para mí, muy buena; todo un logro. Me encantó ver como se muestra muy poco pero, aún así, lo que se ve, está muy bien. Y, además, está claro que, aparte de ordenador, también hay toneladas de maquillaje y, debajo del mismo, es obvio que está el amigo Del Toro.  ¿Que sabe a poco? No pasa nada, a ver esta otra:

Esta me encantó. Valiente, como debe ser: a plena luz, bien enfocado el rostro. Y me encanta eso que le hacen los dedos. Si las CGI sirven para algo, que sea para esto.
Y esto me lleva a otra cuestión que para mí sin duda, es otro punto a favor. Después de varios años (muchos, creo) en que la imagen del hombre lobo se ha animalizado (lo admito, no pensé que esta palabra existiese pero, mira tú por dónde…) demasiado (ahí están los casos de Harry Potter, la saga Crepúsculo y alguno que se me escapará), volvemos a la imagen clásica y tradicional de la bestia, esa que todo el mundo conoce: la criatura de rasgos animales y pose humana. Me entusiasmé al ver la primera imagen de Del Toro como bestia. Sin duda, han respetado la imagen de la original, modernizándola un poco, vale, pero está claro que es la misma, toda una lección de buen maquillaje a cargo de Rick Baker que rinde un claro homenaje al trabajo de Pierce allá por los cuarenta. Y es este es otro gran logro de la cinta: CGI, sí, pero también mucho maquillaje. Me parece estupendo ver que, tras esas toneladas de buen maquillaje, se ven los ojos del actor. Y eso, hoy día, al menos para este vigilante del cielo, es una gozada. Y, si de hombres lobo bien hechos en todo su esplendor se trata, ved la escena de la pelea final. Impresionante.
Los actores me han gustado mucho. Benicio del Toro es un perfecto Larry Talbot: oscuro, amargado y roto por dentro, presa de mil conflictos internos. No es para nada el protagonista simpático y dicharachero que interpretó Chaney en el cuarenta y uno pero, justo por eso, me gusta bastante, ya que, de otra forma, no pegaría en el espíritu de la peli. Y, si de actores hablamos, cómo no, mencionar al gran Anthony Hopkins. Aquí se mueve como pez en el agua metido hasta las garras en un papel que le viene que ni pintado: John Talbot es misterioso, amargado, cínico como el solo y, por encima de todo, cruel y malvado, desposeído de cualquier sentimiento humano (fijaos en esa escena en la que se cruza con Gwenn y se le queda mirando mientras come una manzana: resulta inhumano, distante) Vamos, todo un lujo. Emily Blunt como Gwenn Conliffe está bien y, creo yo, no desmerece para nada ante los otros dos, protagonistas absolutos de todo. Y, a modo de lazo final, nada menos que Hugo Weaving como el detective Abberline solo que, claro está, en un personaje que no pasa de ser secundario.
¿Aspectos mejorables? Alguno, claro, pero tampoco muchos. Si veis la versión extendida (o desclasificada, como más gustéis) hay una escena en el vagón de un tren en la que se nos presenta el famoso bastón. Como guiño al aficionado, estupendo. De lo contrario, si no has visto la versión del cuarenta y uno, la escena en cuestión no te dirá nada y te preguntarás a qué viene. Bueno, cuestión de gustos…
Otra cosa. Los flash backs de la infancia de Talbot están bien pero, debo admitir, que dan demasiadas pistas acerca de lo que en realidad significan. Lo mismo me parecen esas escenas en las que Hopkins va a esconderse en mitad de la noche. Vamos, que es cuestión de sumar dos y dos. Claro que también puede ser que los responsables hicieran esto a posta sin intención clara de dar la sorpresa al final. Quién sabe…
¿Algo más? Bueno, como dije antes, el personaje de Abberline me parece demasiado secundario y creo que, en la historia, no pone ni quita mucho: sólo pasa sin más a modo de refuerzo. Quizás se le podría haber dado un poquito más de protagonismo pero esto es una opinión mía. Por cierto, si te preguntas qué pasa con él al final de la peli o de quién demonios es el aullido que se escucha de fondo, tranquilo, que no has sido el único. Me ha dado que, o bien lo han dejado a medio hacer o, tan sólo, ha sido un golpecito de efecto acerca del que no hay que cuestionarse mucho.
¿Más? Que muchas escenas sean de noche es algo inevitable en el mundo de la tecnología digital y, sí, la historia de amor Talbot/Conliffe me queda pelín forzada pero, debo admitir, que en este aspecto aún estoy anclado a la película de Chaney, donde el tío era un ligón de campeonato. En fin…
La película, por aquello de las rarezas de Hollywood, no fue ni mucho menos el gran éxito que esperaban. De hecho, según he leído, perdió dinero. Una pena. Parece ser que mucho del presupuesto se fue en algo fundamental: la ambientación histórica de la cinta. Y, fijaos qué cosas, este es uno de los detalles que, aparte de todo lo dicho, más destaca de toda la cinta, ya que esa ambientación victoriana está más que conseguida pero, a efectos de ingresos, se ve que fue demasiado el coste de tanto traje, tanta casa y tanto carruaje con respecto a lo ingresado en taquilla. Lo dicho, una lástima pero es lo que tiene este negocio.
A mí me gustó, y mucho, cuando la vi en el cine y me sigue gustando ahora que la revisito en formato doméstico. Una película, desde mi punto de vista, muy bien llevada, que entretiene sin problemas y que, además, me resulta muy respetuosa para con las raíces de las cuales parte. ¿Recomiendo verla? Sin duda.
Pues eso es todo. Afilad las garras, sacada los colmillos y… ¡a vigilar el cielo!
Ahí van unas cuantas curiosidades lobunas:

-En la película de 1941, el hombre lobo (Chaney) ve una marca en forma de estrella en la mano de la que será su próxima víctima. Aquí no se nombra pero, cuando Talbot se convierte por primera vez, se ve dicha marca en su mano izquierda (puedes ver el video de antes. Sutil, pero ahí queda)
-El famoso bastón es clavadito al de la peli original.
-La historia de Hopkins cuando es mordido por primera vez enlaza de manera más que sospechosa con la de la historia de El lobo humano.
-La peli comienza con el logotipo original de la Universal en los cuarenta.
-Rick Baker, responsable del maquillaje, es un obsesionado de Jack Pierce, autor de los maquillajes de Frankenstein, El hombre lobo o La momia. Por eso, lo de trabajar en esta peli fue un sueño para él. Además, el tipo aparece en los documentales de los extras en DVD de las pelis anteriores. Oírle hablar de Pierce (además de la cara de alucine que pone), no tiene desperdicio.
-Durante el rodaje, Benicio del Toro, maquillado de hombre lobo hasta las cejas, calzaba zapatillas de deporte. No era un problema ya que, durante la post-producción, serían eliminadass de manera digital para ser sustituídas por las patas correspondientes.
-Debido a la prótesis de la boca (léase colmillos), Del Toro no podía hablar, sólo rugir.
-Seguimos con el actor: necesitaba unas tres horas de maquillaje todos los días.


-Anthony Hopkins aceptó comenzar a someterse a pruebas de maquillaje antes de firmar contrato. Esto no le hizo gracia ninguna a su agente.
-Del Toro tenía en su casa un cartel de El hombre Lobo, de Chaney. Su representante lo vio y le preguntó “¿Te gustaría hacer un remake de El hombre Lobo?”
-Una de las condicones del actor fue no calcar la película original.
-Mark Romanek era la primera opción para dirigirla. Según parece, se pasó pidiendo más presupuesto. Cosas del cine…
-Al principio, Del toro se sentía tan intimidado por trabajar con Hopkins que no disfrutaba nada del rodaje. Cuando el veterano actor le hacía sugerencias, Del Toro comenzó a sentirse mejor y a pasarlo bien.
-Rick Baker tiene seis Oscars.
-Se encargó del maquillaje de Un hombre lobo Americano en Londres.
-Siguiendo con Baker, probó en sus carnes las prótesis para minimizar al máximo el tiempo de colocación de las mismas.
-El aullido del hombre lobo lo hace un cantante de ópera, un bajo en concreto.

-El BluRay (y digo yo que también el DVD) contiene varios finales alternativos.
-El detective Abberline existió en la realidad y, como se dice en la cinta, investigó los asesinatos de Jack el Destripador.

-Curiosidad: no hace mucho, navegando por Internet, leí que estaba preparando otra versión del personaje pero que, esta vez, tendría menso presupuesto y la historia estaría más cercana a la cinta de Lon Chaney Jr.

"... Has hecho cosas malas, Lawrence..."

sábado, 19 de mayo de 2012

Blancanieves

Blancanieves (Mirror, mirror)
(2012)
Director: Tarsem Singh
Guión   : Jason Keller, Malisa WallackLily Collins
Julia Roberts
Armie Hammer
Nathan Lane




La malvada y envidiosa reina tiene recluida a la bella Blancanieves en su castillo… hasta que decide acabar con ella…

Antes de seguir, dejemos clara una cosa: si vas a ver esta peli teniendo en mente (cosa lógica por otro lado) la historia de Blancanieves que todo ser humano ha visto en algún momento de su vida (léase la versión de Walt Disney, todo un peliculón, dicho sea de paso), posiblemente te pase lo mismo que a mí: te llevarás un palmo de narices. ¿El motivo? La trama recoge los retazos principales de la historia, como una reina mala, un príncipe, enanitos o una princesa candorosa y risueña (y puedo asegurar que esto no es un modo de hablar), pero, también, se toma licencias en muchas otras cosas que te sonarán muy raro y harán que abras los ojos como platos. Eso sí; novedades más o menos forzadas en la trama, entré en el cine con el presentimiento de ver un producto ñoño y pastelón (Lily Collins en el cartel de la peli puede inducir a ello) y eso ha sido lo que me encontré. Veamos…
Su majestad la reina Julia
 Como ya dije antes, la película parte de la base que da fundamento a la historia original. Pero, para que nos quede claro: desde la primera secuencia, esta es una peli por y para gloria y lucimiento de Julia Roberts. Sí, hace de mala, de reina malvada, pero es la prota por encima de todos y todas y, cuanto antes entendamos eso, mejor. ¿La Roberts se iba a dejar pisar el terreno por una novatilla recién llegada como Collins? Ni por todas las manzanas envenenadas del mundo. Por eso, nada más empezar, ella es quien nos da la bienvenida a la película, que se nos introduce con una animación muy acertada mediante ordenador contando el origen de Blancanieves. A partir de ahí, vemos lo de siempre: la reina es muy mala y la odia. A su vez, es odiada y temida por muchos y, además, tiene un espejito muy mágico que le dice cosas y le ayuda con sus fechorías. Hasta aquí todo normal pero hay que añadir un pequeño toque que hace que la cinta huya (al menos un poco, menos mal) de ese toque blandito que yo tanto temía: hay, por encima de todo el conjunto, un toque de humor más o menos afilado con el que se adornan muchas situaciones, personajes y diálogos. Así, repito, la reina es mala, pero a mí me ha caído bien (fijaos en los comentarios cuando el príncipe llega medio desnudo); el castillo está lleno de devotos sirvientes pero resultan chistosos (véase en caso de Nathan Lane) Y sí, hay enanitos porque, si no, esto sería una tomadura de pelo pero, en esta ocasión, son asaltantes de caminos y, de nuevo, aportan un tono cómico sin llegar a parecer forzado. Incluso el príncipe tiene ese puntito chistoso, sobre todo, cuando se convierte en un cachorro enamorado de la reina.
La ambientación en general me parece muy bien conseguida en lo referido a castillos, bosques tétricos o en lo que toca al vestuario de los protagonistas, otorgando al producto un aire de cuento infantil y, sobre todo, imaginario, más que destacable. y es que cualquier toque relaista hubiera sobrado del todo en esta película.
Y si de protagonistas hablamos, como ya señalé, hay que destacar por encima de todos a Julia Roberts. La amiga ya no es una jovenzuela y eso se nota (apunte para la reflexión: ¿por qué en Hollywood todas las actrices maduritas pasan por el filtro de reinas malvadas? Ved los casos de Susan Sarandon, Bette Midler Michelle Pfeiffer o Charlize Theron entre otras… Una posible respuesta puede ser que pegan para el papel. Otra, la más cruda, que ya no interesan como actrices romanticonas), pero también que tiene muchas tablas. Eso lo muestra aquí confeccionando un personaje que, a priori, debería caer mal pero que provoca las simpatías del personal desde que empieza hasta que termina hasta el punto que, al menos para mí, incluso desplaza a Blancanieves y estás deseando que salga para que suelte alguna de sus ocurrencias o haga una maldad. Y, si no os


¿Los... enanitos?
gusta mucho la Roberts, ojo con esta peli, que aquí la tenéis por partida doble, bien sea como reina o como una especie de hada tras el espejito mágico. Vamos, que chupa cámara a base de bien. No sé si el guión estaba escrito así o son las ventajas de ser  una estrella. A saber, pero yo creo que habrá un poco de las dos cosas. Armie Hammer como el príncipe cumple. Por fortuna, su papel va más allá del guapito de turno y han tenido la inteligencia necesaria para darle también sus momentos, ya sea medio desnudo, colgado de un árbol o babeando (literal, amigos) por su reina. Eso sí, con un carácter que roza lo secundario. También destaco a los enanitos, muy duros pero que acaban por resultar simpáticos, cada uno con su “don” particular: los hay brutos, comilones, chistosos, ligones (sí, habéis leído bien), duros… De todo, vamos. ¿Dónde quedaron los alegres, candorosos enanitos que, risueños, cantaban eso del HII-HOO cuando volvían a casa? Qué dichosa manía de romper los mitos... 

Pero, ¿hablar de protagonistas sin  mencionar a la estrella del cotarro? ¡Por todos los espejitos mágicos de toda la historia que no! A fin de cuentas, como bien señala Julia al final de la cinta, esta es, después de todo, la historia de Blancanieves. Y la elegida para interpretar el papel ha sido Lily Collins (¿Te suena el apellido? ¿No? Si sigues leyendo lo entenderás) Bueno, en mi modesta opinión, de lo más pasable. Es más, no me quedo corto si digo que me ha parecido pero que muy, muy sosita. Vale, la chica es mona y su sonrisa es angelical donde las haya pero me ha faltado algo más. La han querido poner tan candorosa que me da que se han pasado de la raya. Ignoro si el papel estaba así diseñado o si ella ha aportado su granito de arena como ha podido pero me ha parecido la más floja de todos. Poca expresión,  poco movimiento y alguna que otra pose en plan Blancanieves de dibujo animado (ya sabéis: brazos medio extendidos y manos apuntando hacia arriba cual bailarina de Ballet) que queda muy forzada y, si me apuráis, hasta algo hortera. Ok, a la chica la visten de varias formas supongo que por aquello de otorgarle variedad en su puesta en escena y, encima, la ponen de bandolera. Vale, pero, aún así, creo que le ha faltado desfogarse un poco, gesticular un poco más y parecer menos pánfila… Claro que, al final de la peli, vemos que se suelta un poco más la melena cuando, después de la “sorpresa” que rodea al monstruo del bosque (lo de las comillas era porque se veía venir de lejos), la princesa se lanza a la piscina con lo que menos me ha gustado de la peli, un detalle que me parece metido con calzador y que, en mi opinión, justifica que la reina, o quien sea, se quiera liquidarla. Resulta que la amiga se arranca con una canción. Así, de golpe. Además, una bien pop y chillona que, para este vigilante del cielo, no pega ni con cola en el contexto de la historia. ¿Estaba en la peli o había que demostrar que es hija de Phil Collins? Se aceptan apuestas. Claro que, al comienzo de la  se dice que, cuando todos eran felices, estaban de fiesta cantando y bailando todo el santo día. Debe ser por eso… El caso es que, a mí al menos, ver a toda la corte bailar al son de la cancioncita (enanitos incluídos en plan coreografía. Por cierto, Sean Bean contemplando todo el espectáculo vistiendo esa corona de cuento no me pega ni con cola) me ha resultado el remate más desafortunado a esta historia y, sin duda, el motivo perfecto para que muchos califiquen esta cinta de horterada monumental.          
                                                                 

En conjunto, amigos, una película que, para mí, no pasará a la historia del Séptimo Arte; todo un despliegue edulcorado con ese aire ñoño y pastelón al que me refería antes. Se ve, te ríes (o sonríes) un par de veces y adiós muy buenas. Eso sí, conforme tires la bolsa vacía de las chuches mientras sales del cine, te vas a olvidar de ella. Bueno, ahí queda...
Pues…
… Espejito, espejito, ¿cuál será mejor Blancanieves, esta versión chistosa para toda la familia o la que se nos viene con Kristen Stewart en la que el personaje es toda una guerrera espada en mano?
Se admiten apuestas pero, para un servidor de ustedes, ninguna como la que fue hecha con lápiz, tinta y acuarelas allá por los años treinta.

PD: lo de Blancanieves es una libertad que alguien se ha tomado con el título. La traducción más adecuada sería “Espejito, espejito”, que se entendería bastante más, ya que la reina (que, por cierto, no tiene  nombre), recurre a él muchas veces a lo largo de la proyección. En fin…


¡Feliz visionado!

jueves, 17 de mayo de 2012

Sombras tenebrosas

Sombras tenebrosas (Dark Shadows)
(2012)
Director: Tim Burton
Guión    : Seth Grahame-Smith, John August

Johnny Depp
Angelique Bouchard
Bella Heathcote
Helena Bonham Carter
Jackie Earle Haley
Chloë Grace Moretz
Gulliver McGrath


Barnabas es convertido en vampiro por una amante despechada que es una bruja. Además, le encerrará en un ataúd durante doscientos años. Pero, la casualidad, hará que Barnabas regrese en los años setenta…

 Y vamos allá con una película recién estrenada. Antes de nada, debo decir que no tenía ni idea de la existencia de la serie en la que está basada, si bien es cierto que, por lo que he oído, en Estados Unidos es una especie de clásico que todo el mundo conoce. Pues bien, de todos sus fans, había un tres jóvenes a los que caló muy hondo: Tim Burton, Johnny Depp y Michelle Pfeiffer. Por suerte para ellos, el destino les tenía reservado la oportunidad de hacer una película a lo grande de la susodicha serie. De hecho, ha sido el actor el que compró los derechos de la serie y convenció al director para que la dirigiera. Pues bien, aquí la tenemos. Veamos…
El Barnabás de la serie y el de la peli...
La película es, por encima de todo, un producto de Tim Burton desde que empieza hasta que termina. Sabido es por todos que al amigo Tim le privan los ambientes góticos, las sombras y lo tenebroso. Eso, además de personajes excéntricos, raros y pálidos como ellos solos. Muy bien, pues, mirad por dónde, estas sombras tan tenebrosas le ofrecen todo eso y, quizás, algo más. Que al resto de la humanidad esto le guste ya es otra cosa…

Me ha gustado mucho el comienzo. Va directa al asunto desde el principio, presentando la historia y familia del niño que se convertirá en el protagonista de la trama, Barnabas Collins. Muy curiosa esa escena en la que, para salvar a su amor, se arroja al mar y, al caer, se da cuenta de que está maldito. Y mejor aún, el momento en que se convierte en un ser de las tinieblas. Muy sutil, pero efectivo. Aquí debo admitir que me sorprendí un poquito: todo parecía muy serio para el tipo de cine al que Burton nos tiene acostumbrados.

Y es que la historia me parece más que interesante. Hay que admitirlo: coger un vampiro, encerrarlo en un ataúd y sacarlo dos siglos después me ha resultado muy original (¿Esto es así en la serie? Ni idea), una especie de revisión más o menos cercana del mitro de Drácula. Por supuesto, esto da lugar a una subtrama mejor aún, es decir, ver cómo un ser (llamarlo persona no es lo más adecuado) se tiene que adaptar a una época para la cual está por completo desfasado.
Sigamos. Esto es una opinión del todo personal pero me ha parecido que esta es la película donde Burton se muestra más violento. No hay muchas escenas truculentas, desde luego (y algunas, se insinúan, como la de los hippies) pero hay que reconocer que la masacre que el amigo Barnabas hace con los obreros al comienzo ya lo dice todo. Y me ha llamado la atención que incluya escenas de sexo, ya sean explícitas (con Angie, destrozando todo lo que pillan por delante) o, de nuevo, susurradas al espectador (esa en la que la doctora Hoffman le saca sangre por primera vez… y otras cosas)
La cinta, además, cuenta con varios toquecitos de humor que el guión nos pone aquí y allí centrados, casi siempre, en la figura de Depp y sus reacciones ante la época hostil que le rodea. No son momentos para partirte de la risa (al menos yo, claro. Eso sí, un tipo en el cine soltaba cada carcajada de vez en cuando que crujía la sala) pero ahí quedan. Mirad la foto de la derecha y entenderéis a lo que me refiero. Y eso me lleva a comentar una cosa que me ha parecido, cuanto menos, curiosa: por la razón que sea, están vendiendo la idea de que esta peli es una comedia con tintes fantásticos, al estilo de La familia Adams, por ejemplo; un producto al más puro estilo de "cinta para toda la familia" Ojo que esto no es así. De hecho, la historia que tenemos por delante, quitando el par de momentos light de Barnabas, es de lo más seria, llena de venganzas, crímenes, maldiciones y sus derivados. Lo que ocurre es que esto se da, sobre todo, de la mitad para delante. Y digo esto porque la sala estaba repleta de niños de siete u ocho años…
A destacar los efectos especiales que, si bien en la primera parte de la historia aparecen de manera muy soterrada (caídas por acantilados, despertares en mitad de una obra, entes fantasmales que flotan…), lo cierto es que en la escena final es cuando más se hacen destacar. Bien por esa pelea con Angie y  cómo la piel de esta parece resquebrajarse como la cáscara de un huevo.
¿Y qué tal los actores? Bien, claro pero, a decir verdad, aquí hay una prota: Johnny Depp que, literalmente, eclipsa a los demás desde que empieza la peli hasta que termina. Es la estrella absoluta y, de nuevo, cumple muy bien en un papel que le viene que ni pintado: un tío raro, excéntrico, estilizado y con mucho maquillaje, como mandan los cánones del cine de Burton, que puede resultar cómico al contemplar una lámpara de lava o un brutal asesino en potencia y acto. Que Michelle Pfeiffer o Helena Bonham Carter pululen por la pantalla de vez en cuando (sobre todo esta última. Debe ser lo que tiene ser la mujer del jefe), vale, pero no son más que meros comparsas alrededor de Depp. Sí destaco a Eva Green como Angelique Bouchard haciendo de bruja malvada donde las haya pero que, al menos a mí, me ha caído bien. Chloë Grace Moretz como Carolyn, la hija rara, grosera y lobuna se luce poco y Gulliver McGrath hciendo de David, el niño rarito y amargado cumple sin más ni más.
Bouchard haciendo de las suyas
¿Cosas mejorables? Claro. Para empezar, como ya dije al principio, esto es más de lo de siempre. Si habéis visto alguna peli de Burton (quitando, quizás, El planeta de los simios) sabéis a qué me refiero: personajes raros, maquillados, caras pálidas y toque gótico por todas partes. Si esto te gusta, muy bien. A mí ni me gusta ni me deja de gustar; sí me repite un poquito pero, para gustos, los colores… Otra cosa: me ha dado la impresión de que, en cuestión de intenciones, la película no me ha quedado clara. Me explico y, repito, desde la ignorancia hacia la serie: ¿esta cinta es una comedia negra con toques fantásticos? ¿Al revés? ¿O puede que sea una peli de fantasía/terror con algún momento más o menos graciosillo por aquello de liberar tensiones? No sabría decir. Quizás hubiera quedado mejor si la historia se hubiera decantado del todo por la comedia (motivos y posibilidades había con Barnabas) o, por el contrario, hubiera ido de cabeza hacia un tono serio de pies a cabeza (de nuevo, posibilidades en este aspecto creo que hubiera tenido ya que, a fin de cuentas, hablamos de un vampiro sanguinario) Lo mismo sucede con la estrella del cotarro, Barnabas, que pasa de vampiro que cae (o trata de caer) simpático a demonio sanguinario asesino de una escena a otra (hago mención, de nuevo,  a los pobres hippies) El caso es que han hecho una mezcla de una cosa y de la otra que no me acaba de quedar clara, como si por un lado trataran de atraer a un público de los más variado (otra vez, esos niños de la sala...) pero, por otro, hubieran intentado ponerse serios de verdad. Me ha parecido que, por eso, los golpecitos de humor están metidos un poco con calzador, haciendo que queden un pelín forzados. Lo mismo que los momentos de sexo o violencia están muy de sopentón en comparación con los anteriores. Lo digo de nuevo: es una mera impresión personal. Y, también debo admitir que la acción está tan centrada en Johnny Depp (cosa lógica, ya que es el motor de todo) que los demás personajes o se quedan cortos (como el de Carolyn, que tiene sorpresa final que pasa sin más ni más o el de Victoria, cuya historia se cuenta de manera muy precipitada) o, tan sólo, me sobran. Y aquí hablo de Roger (Jonny  Lee Miller) que pasa sin pena ni gloria. Y que quede claro que no sé cuál ha sido la intención de la escena final bajo el agua. ¿Una segunda parte? No creo porque me parece que el asunto no puede dar tanto de sí. Quizás, como dije antes, ser la mujer del dire es lo que tiene…
Pues eso es todo, amigos. Una Burtonada de pies a cabeza. Si queréis pasar un rato más o menos entretenido, vedla. No es una maravilla (al menos, a mí no me lo ha parecido, claro) pero se puede englobar dentro del grupo de “curiosidades” ¿Esperaba más? Ni sí ni no, ya que Burton hace bastante que ni me apasiona ni me decepciona (bueno, lo de Alicia en el país de las Maravillas me pareció de traca…) pero sí hace que, cuando llega un proyecto suyo, lo espere en plan “...A ver qué tal…
Gracias por leerme y vigilar en cielo conmigo…


sábado, 12 de mayo de 2012

Furia de titanes

Furia de titanes (Clash of the titans)
(2010)
Director: Louis Leterrier
Guión   : Travis Beacham, Phil Hay, Matt Manfredi.

Sam Worthington
Liam Neeson
Ralph Fiennes
Gemma Arterton
Alexa Davalos
Jason Flemyng


Perseo, hijo de Zeus, ve cómo su familia es masacrada por hades. Jura venganza…

Durante años se habló de hacer un remake (moda más que discutible que reina en Hollywood en los últimos tiempos) de una peliculita de aventuras de 1981 que lleva el mismo nombre y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en todo un clásico del cine de aventuras. Furia de titanes (1981) no sólo ha alcanzado el estatus de película clásica (o de culto, depende del punto de vista de la persona) sino que pertenece a ese grupito de cintas de fantasía que, a pesar de que sus efectos han quedado algo obsoletos (pero en absoluto desmerecen) o una trama de lo más simple e inocente,  los aficionados que la defienden (entre los que me cuento sin duda) lo hacen precisamente por eso: es una cinta a la antigua usanza cuya marca de fábrica es un rasgo distintivo propio y que se disfruta ahora igual que antes.
Pero desde que el cine con tecnología digital parece invadirlo todo, hay una especie de tendencia que consiste en coger todas esas pelis antiguas y volverlas a filmar pasando por el filtro de los efectos digitales todo el metraje. Esto, hay que decirlo, es normal que se haga; si algunas películas ya eran, desde el punto de vista visual, espectaculares hace años, con los nuevos recursos, el asunto puede no tener límites. Otra cosa es que puedan reemplazar al original o hacerlo olvidar.
Pues, al fin, nos encontramos con el amigo Perseo y sus compañeros de aventuras en la búsqueda de una posible solución para destruir a la bestia conocida como Kraken. Ahora bien, ¿el viaje mereció la pena? Veamos…
Empezamos con una introducción corta pero efectiva que nos explica calramente quién es quién en el Olimpo y ya aparece  un nombre: el Kraken. Acto seguido, conocemos a Perseo y su origen. Y esta es una de las cosas que más me gustan de la peli: en esta versión, se ahonda más en el personaje; no sólo sobre su origen, sino sobre su familia adoptiva y lo que siente al saber que no es como los demás recalcando, sobre todo, su lado humano, aspecto que en la versión antigua se ignoraba por completo ofreciendo un héroe bien concebido pero algo plano.
A partir de ahí, la historia sigue las trazas de la película original si bien va a incluir tres aspectos que merece la pena señalar: por un lado, hay un toque más que realista dentro del tono fantástico de la cinta. Los palacios, los uniformes, las calles o las ciudades tienen un aspecto más mundano, sucio si lo queremos expresar así, aportando ese toque de realidad que impera en el cine de hoy y que se aleja por completo de la versión de 1981, donde todo era más limpio y bonito. Por otro lado, si bien la historia es la misma, sí es cierto que hay variaciones: Perseo no está solo esta vez y aunque la figura a lo Obi-Wan Kenobi del personaje que interpretó Burguess Meredith desaparece, lo cierto es que aquí está rodeado por un buen puñado de guerreros tan duros como la más dura piel del escorpión más gigantesco que, además, le influirán de cara a su futuro. Y, finalmente, tenemos el personaje de Perseo en sí: es el héroe, vale pero, también, está lleno de problemas internos remarcando esa dualidad humano /dios que creo viene muy bien al personaje, dándole una profundidad muy convincente.
Y si de nuevos personajes hablamos, tengo que decir que, por un lado, me sorprendió ver que Calibos en esta entrega, roza lo que podemos llamar un papel secundario. Sale, claro, y hace de las suyas, pero no más. El malo, malísimo es nada menos que Hades, muy bien interpretado por Ralph Fiennes y que, como debe ser con todos los malos, destila mala leche olímpica por todos los lados (¿a alguien le recuerda (muy, pero que muy de lejos) al personaje de Disney?) Los momentos del dios del Inframundo están, para mí, muy logrados y definen un personaje más que interesante.
Otros que no estaban en la película original pero que también  me han gustado son los Djinn, esos habitantes del desierto que tienen el cuerpo hecho con cortezas de árbol y que son la excusa perfecta para lucir (más aún) el tema de los escorpiones. Me parecen muy logrados aunque debo admitir que, quizás, su presencia en la película hubiera podido explotarse un poco más. En fin, nada es perfecto.
Y, cómo no puede ser de otro forma, hablar de una película de estas características hace necesaria una mención a los efectos especiales. Para este que escribe, espectaculares. Aquí hay unos cuantos momentos más que m memorables: la escena inicial de las arpías convirtiéndose en Hades, los escorpiones tan grandes como rápidos (increíble cómo se mueven) o, el cénit de la película, el Kraken, un monstruo que creo debe ser una especie de caramelo de proporciones bíblicas para cualquier departamento de efectos especiales. Y estos son sólo ejemplos porque las tomas del Olimpo (mostrando a los dioses gigantescos observando la Tierra como su de una maqueta se tratase), la entrada de Caronte (con esos esclavos que tiran del barco) o las de la Medusa son igual de tremendas. Pero no todo puede o tiene por qué ser efectos digitales. Destaco un buen punto a favor: las tres brujas son actrices con toneladas de maquillaje. A fin de cuentas, si lo pueden hacer actores de carne y hueso, ¿por qué no tirar hacia delante? Ah, y me encantó ver que los dioses olímpicos están representados vistiendo brillantes armaduras y no las túnicas de siempre, quitándoles cierto aire infantiloide para añadirles ese aspecto guerrero.
Los actores están bien. Unos más que otros, claro. Liam Neeson es un Zeus perfecto y, de hecho, cuando me enteré que sería él el encargado de interpretarlo me dije “No puede ser otro”, mostrándose majestuoso e inmortal. Ralph Fiennes es un buen Hades, tétrico, malvado y cruel, como tiene que ser. Sus ademanes, gestos y movimientos me han recordado un poquito a Voldemort  pero ahí queda. Claro que estar frente a estos dos debe ser un poco difícil y creo que si bien Sam Worthington cumple como Perseo, también es cierto que se queda un pelín acartonado (o embrutecido, eso va en gustos) en el papel. Hay que señalar que, tras el estreno, prometió en una entrevista actuar mejor en la segunda parte. Con respecto a Alexa Davalos como Andrómeda, pasa sin más ni más ya que el personaje en sí no importa demasiado en esta versión (al contrario que en la original) Por otra parte, Gemma Arterton no está mal como Io pero, será por aquello de que es semi-diosa, queda un poco estirada. En fin… 
Esto es furia y lo demás, tonterías...
 ¿Cosas que me han parecido mejorables? Alguna, claro. Veamos, por un lado, y como ya comenté al principio, todo en esta película pretende ser realista y aportar el toque de suciedad cotidiana. Eso se ve en las ropas o en los personajes, que no tienen por qué ir limpitos o peinaditos (aquí me refiero a la melena mega-fashion que lució Harry Hamlin durante toda la peli de 81) ¿Eso es malo? No, claro, sólo que, y me dejo llevar por la nostalgia, sigo anclado a la primera peli y ver todo tan gastado me sigue chocando. No obstante, es un apunte personal más que otra cosa.
Majestuosa, estilizada...
Sigamos. Si hay algo que destaque en la peli antigua, amén de la historia, monstruos y demás, es un personaje que se ha convertido en una especie de emblema de la cinta: la Medusa. Ahí va la pregunta: ¿cuál preferís, la antigua (muñeca, stop-motion, fea como ella sola pero fascinante) o  la moderna (digital y guapita)? Tengo que admitir que esta última está muy bien hecha, si bien la cara de los humanos y las CGI aún tienen trabajo por delante. No obstante, y aun repitiendo que la nueva está pero que muy bien, la antigua sigue teniendo algo. Quizás ese rostro inhumano, quizás el modo lento de arrastrase o ese siseo adornado con el sonido del cascabel. No sé… El caso es que Harryhausen se lució, y mucho, con ese efecto. No obstante, como siempre digo, para gustos, los colores… 
Tiene algo...
 Pero, si hay un personaje que me defraudó un poquito en la nueva entrega, fue Calibos. Me explico: no digo ni mucho menos que el nuevo sea malo o que el maquillaje no esté bien, pues creo que sería pasarse. Lo que sucede es que el otro fue un malo muy, pero que muy bueno. Tenía una apariencia malvada clásica donde las hubiera (con esos cuernecitos, la cola, el aspecto de chivo-diablo) y creo que fue un personaje muy digno y motor de toda la peli. Aquí, en cambio, es muy secundario, de aspecto casi totalmente distinto al original y, de algún modo, parece que se lo quitan de encima de un plumazo. Claro, no hay que olvidar que en esta nueva peli, el malo es Hades. Como dije, cuestión de gustos…

El clásico (James McCarthy) Si es cierto que la cara es el
espejo del alma, se lucieron con el personaje.
El nuevo (Jason Flemyng) Amenazador y rápido pero, quizás,
con menos encanto...

¿Más cosas? Poquitas. Sólo decir que eso de tener una espada mágica que cuando el prota la coge sale un filo de luz poderoso me recuerda demasiado a los sables de luz de los Jedi y hubiera preferido más una como Zeus manda pero… Ah, y menos mal que han tenido el sentido común de ni incluir a Bubo (sale, pero de pasada) ni hacer una nueva versión del mismo.
Pues esto es todo. Recomiendo verla. A mí, en conjunto, sí me ha gustado y no me he sentido para nada decepcionado con el resultado final. ¿Se pudo haber hecho mejor? Sí, claro, como todo, pero lo que ha salido me ha parecido un producto más que digno. Yo llevaré siempre el recuerdo de la versión de 1981 pero qué le vamos a hacer; cosas de los remakes. Así que…

¡…LIBERAD AL KRAKEN…!
¡… y vigilad el cielo…!

Una breve selección:
Medusa
 
Las brujas y su ojo
Djinn

Io

El mejor para el último