Director: George Lucas
Guión : George Lucas
Liam Neeson
Ewan McGregor
Natalie Portman
Ian McDiarmid
Anthony Daniels
La Federación de Comercio está bloqueando el pacífico planeta Naboo. El consejo Jedi manda a dos de sus caballeros a solucionar el conflicto. Muy pronto, descubrirán que hay algo más tras todo ello…
¡Veintidós años! ¡Nada menos que veintidós años tuvimos que esperar para, de nuevo, poder viajar a una galaxia muy, muy lejana! Veintidós años para poder ver esas letras amarillas que se funden en la inmensidad del espacio infinito. Nunca olvidaré ese sábado por la tarde en el que, acompañado de mi novia (ahora, por suerte para mí, mi mujer), acudí al cine (éramos los primeros en la cola), las luces se apagaron y la música de John Williams entró (otra vez) en cada rincón de mi cerebro…
Todos los fans sabíamos que, según decía Lucas, había un total de nueve episodios galácticos en su mente. Tres de ellos, los episodios del cuatro al seis, los pudimos ver en la década de los setenta y los ochenta convertidos en los tres clásicos del cine de aventuras espaciales por excelencia: La guerra de las galaxias, El Imperio contraataca y El retorno del Jedi, tres monstruos mastodónticos que se han alzado como iconos en su género y cuyos personajes, amén de naves, criaturas e incluso diálogos, forman parte de la cultura popular de la era moderna. Ahora bien, en ellos se hablaba de ciertas cosas y personas que, en realidad, no sabíamos muy bien qué o quiénes eran: las guerras Clon, el senado, Obi-Wan Kenobi como general o la caída de Anakin Skywalker sin saber la razón concreta. Los episodios uno al tres explicarían todo eso… y más.
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| Sí, es Darth Vader |
Ya desde el principio Lucas dejó claras dos cosas. La primera, que el tono de las nuevas entregas no tendría por qué ser el mismo de las anteriores, es decir, guerras, buenos y malos. Además, tendría tintes mucho más políticos que la trilogía anterior. La segunda que, por encima de todo, esta sería la historia de Anakin Skywalker, su carrera como Jedi y su descenso al Lado Oscuro. La amenaza fantasma (título que, por cierto, me encanta por lo ambiguo que puede llegar a ser) es el episodio de entrada a la nueva trilogía. Se centra de manera magistral en la República mostrada en todo su esplendor. Está llena de joyitas que deseaba ver durante años: el senado galáctico, el consejo Jedi, sus caballeros en toda su gloria… además de otros detallitos que me hicieron botar en la butaca del cine.
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| Impresionante |
La trama de la película es mucho más complicada de lo que parece a simple vista: la federación de Comercio ha llevado a cabo un bloqueo sin sentido al planeta Naboo, gobernado por la reina Amidala. El consejo Jedi envía a dos caballeros, Qui-Gon Jinn y un joven Obi-Wan Kenobi a investigar. A partir de ahí, las cosas se ponen más complicadas cuando descubrimos que, detrás de todo, hay algo mucho más oscuro, nada menos que la orden Sith con dos siniestros personajes a la cabeza. Y este es uno de los detalles que muchos critican de esta cinta: la acusan de ser muy lenta, de enrollarse mucho en ciertas cosas en detrimento de la acción. Bueno, cada cual, por supesto, que piense lo que quiera.Lucas se recrea mostrándonos el origen de muchas cosas. Nunca olvidaré la primera vez que vi a Anakin niño bajar las escaleras. ¡Era él, Darth Vader! Pero, ¿quién era en realidad Anakin Skywalker? ¿Quién fue su madre y, por tanto, la abuela de los dos hermanos rebeldes más famosos de la galaxia? ¿Cómo y por qué comienza a ser un jedi? ¿Quién fue la madre de Luke y Leia? Detalles como estos, y muchos más, son explicados, al fin, aquí.
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| ¡Binks...! |
Otra cosa a tener en cuenta en este episodio es que, por fin, vemos a los caballeros Jedi en toda su gloria. Estupendo, ya que, si nos fijamos en los episodios cuatro, cinco y seis, asistimos a combates con sables de luz, sí, pero nunca vemos a Jedis propiamente dichos (Obi-Wan anciano combate con Vader, medio hombre, medio robot y Luke, en El Impero contraataca, pelea con Darth Vader pero ni mucho menos es una batalla igualada. En el Retorno del Jedi las cosas cambian un poco.) Aquí vemos jedis y siths bien experimentados hacer lo que mejor saben: pelear usando sables de luz. Es una gozada ver a Qui-Gon pelear por primera vez en el desierto contra Darth Maul y, por supuesto, el épico enfrentamiento final al que se une Obi-Wan. Lo dicho, Jedis en toda su gloria, como debe ser. Y aquí hay que destacar el impresionante trabajo de entrenamiento que Nick Guillard y su equipo hicieron con los actores.

El reparto está correcto, cada cual en su papel. Liam Neeson es un buen Qui-Gon, severo pero rebelde a la vez. Ewan McGregor se estrena como Obi-Wan, dejando entrever que en el futuro dará más complejidad al personaje ya que pasa de aprendiz a maestro. Natalie Portman, está muy bien como reina Amidala, pasando de ser tan fría como un robot a más cercana en sus secuencias como Padmé. Y. cómo no, destacar el personaje más importante de toda la trama cuyo peso cayó sobres los hombros más jóvenes del reparto: Jake Lloyd es nada menos que Anakin Skywalker, el niño que se convertirá en Darth Vader. Lloyd me gusta bastante. Le veo muy natural y, menos mal, no acaba cayendo en el tópico del niño repelente y listillo. Todo lo contrario: emana bastante normalidad potenciando el lado bueno que el personaje tuvo en algún momento de su vida. No obstante, yo hubiera preferido ver ya ciertos destellos de maldad en él pero…En el lado de los malos tenemos a un estupendo Ian McDiarmid, nada menos como senador Palpatine y futuro emperador de la galaxia. Este hombre, que me encanta cómo lo hace (hay que tener aplomo para interpretar un personaje dual como este), fue un acierto por parte de Lucas puesto que es el mismo actor que ya lo interpretó en El Retorno del Jedi. McDiarmid configura un personaje traicionero y mentiroso a partes iguales de manera soberbia. De hecho, se pasa toda la peli maquinando. Ah y, si podéis, escuchadle en versión original. Perfectamente malvado…
Y si de malos hay que hablar, tenemos que nombrar a Ray Park, que está bajo la piel (y el maquillaje) de Darth Maul, un sith de aspecto impresionante que es el paradigma de “pocas palabras y muchos hechos” Un detalle a destacar es que, a pesar de ser el malo por excelencia de la peli y principal reclamo publicitario (digan lo que digan, la cara de Maul se ha usado mucho más que la de los buenos), dice un par de frases (cortas) a lo largo de la misma que han hecho que muchos acusen a Lucas de no aprovechar el carisma del mismo. Puede que tengan razón y, quizás, se podría haber sacado más jugo pero, cuando enciende su sable láser doble, desafía a los Jedi y mira esos ojos de serpiente, me olvido de todo y me dejo llevar por el espectacular modo de pelear que tiene. Es rápido, efectivo, mortal… y maligno donde los haya. Yo creí que Maul sería a la nueva trilogía lo mismo que Vader a la antigua, pero me equivoqué (claro, que los sith de las entregas venideras no tienen desperdicio…) También hay que admitir que el malo es Sidious por encima de cualquiera.
¿Y los efectos? Sublimes. Los actores interactúan con los seres más extraños como si tal cosa, sin olvidar que la tecnología digital se aplica de manera soberbia a naves, planetas o decorados (fijaos en los palacios de Naboo o el fondo del lugar donde se produce el vuelo final) y muchas cosas más. No hubiera sido posible hacer muchas de las secuencias de esta cinta sin el CGI. No obstante, según defiende Dennis Muren, si bien hay efectos digitales que hace años hubieran sido imposibles, hay muchas más maquetas y efectos de toda la vida de lo que piensa la gente. De hecho, un ejemplo de esto, es la épica batalla final en los campos de Naboo: muchos de los tanques de los droides eran maquetas, por no hablar del público que asiste a la carrera de Boonta Eve, que no son otra cosa que… bastoncillos de algodón coloreados que se mueven. Eso sí, el resultado es espectacular. Desde la perspectiva de los efectos, sin duda, los gungans destacan de manera soberbia.
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| Duelo en el desierto |
-Anakin –dice Qui-Gonn exhausto después de pelear con Maul–, te presento a Obi-Wan Kenobi.
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| Jedis contra Sith |
En fin, todo un espectáculo que merece verse y revisitarse las veces que haga falta, la space opera más clara de las seis películas. Para mí, una combinación perfecta de mitología, fantasía, aventuras y acción. No pocos son los que han atacado a esta película basándose, sobre todo, en el hecho de compararla con las de la segunda trilogía y, de nuevo, atacando a los pobres gungnas. Cada cual, por supuesto, es muy libre de hacer, pensar y decir lo que quiera, de eso no cabe duda porque todas las opiniones son respetables. Yo alabo ese afán que se respira en toda la trilogía de no tener por qué ser igual que la anterior. Aluciné (literalmente hablando) cuando la vi por primera vez y sigo alucinando y disfrutando como un niño ahora. Y es que siempre lo digo: para gustos, los colores. Yo me quedo con los rojos de Darth Maul. A mí, por si no lo habéis notado, me encanta desde que empieza hasta que (por desgracia para mí) termina.
Y ya paro, que me emociono. Os animo a verla. Y, si podéis, ved los tres nuevos episodios seguidos. Una gozada.
Por cierto, en 3D, sentiréis que váis en una vaina de carreras o que estáis en mitad del Senado Galáctico.
Curiosidades:
Hablar de las curiosidades de cualquier película de La Guerra de las Galaxias puede dar sólo para un blog dedicado a ello. Esta en concreto, por el hecho de ser la primera de una nueva trilogía, contiene un montón. Como no puedo poner todas las que conozco por aquello de la extensión, destaco algunas:
-Hubo tres mil Anakins. La búsqueda se redujo a tres. Una de las cosas que encantó al equipo fue el lenguaje corporal de Jake Lloyd.
-Para los actores jóvenes, se buscaba cierto parecido con Mark Hamill y Carrie Fisher.
-Ray Park no era actor, si no doble. Cuando Lucas le vio luchar, no dudó en ofrecerle el papel.
-John Williams añadió un coro a ciertas piezas para darle a todo un aire religioso. Ya, desde esta primera entrega, el genio de Lucas supo que algo de eso emplearía en cierta escena de cierta muerte… en el tercer episodio.
-Nick Guillard trabajó a los actores con varias disciplinas para sus duelos: desde tala de árboles pasando por esgrima, tenis o taekwondo.
-Algo típico en cualquier peli de La guerra de las galaxias: cuando Neeson cogió un sable de luz por primera vez, hizo el sonido propio del arma. Luego se dijo “Ok, hay que parar”
-Las cascadas de agua en Naboo son en realidad sal.
-El el episodio 4, en Túnez (Taatooine) cayó una tormenta que destrozó todo. En este, igual.
-El tío de Ewan McGregor fue Wedge Antilles en los antiguos episodios.
-Liam Neeson aceptó el papel sin leer el guión. Natalie Portman fue más allá: firmó por tres películas sin leer una sola línea de ningún guión.
-Curiosidad rara: hubo un rumor diciendo que, en una escena, había un desnudo de Portman. La explicación de Lucas fue más que contundente: demasiado tardaban en meterla en uno del os trajes como para encima, luego quitárselo.
-La reina Amidala saca siempre un vestido distinto en cada escena.
-Samuel L. Jackson, literalmente, invadió a Lucas a peticiones para ser un jedi.
-Hablando de Jackson, todas sus escenas, menos la del funeral, está sentado. El que se ve de pie al final es un doble.
-Hay una escena eliminada más que curiosa. Anakin se lía a tortas con Greedo a causa de la carrera. Un destello de lo que vendría años después.
-Dicen que hay una escena en la que Lucas utilizó una cámara digital y retocó los ojos de Jake Lloyd. Ni idea de cuál puede ser.
-El tema final de los gungans era distinto tal y como Williams lo concibió. De hecho, era mucho más en la línea de la música final del episodio cuatro. Cuando Lucas lo oyó admitió que estaba muy bien, pero que los gungans no podrían ser tan musicalmente serios, así que solicitó a Williams una música más alegre acorde al pueblo de Binks.
-La solución para la cuestión anterior fue práctica pero efectiva: Williams tomó las notas del tema del emperador y las alteró. Comparad los temas y lo entenderéis.
-Lucas ha admitido que, con la segunda trilogía, no se complicó mucho la vida con el vestuario. Y es verdad: las ropas fueron blancas, negras, grises… Aquí tira eso por la borda y no sólo sus diseños rebuscados, sino que mete colorido a tope. A destacar el trabajo de Trisha Biggar en este apartado.
-Darth Maul fue doblado en la voz por otro actor. Dicho de otra forma, dice poco y, encima, no es él.
-En la mencionada escena de Anakin bajando las escaleras, DICEN (porque yo no lo veo. Soy incapaz de ver estas pelis y ponerme a buscar detalles raros) que la sombra del chico en el suelo es la silueta de Darth Vader.
-La batalla final recuerda, al empezar, a Espartaco.
-Hay otro homenaje a Harold Lloyd cuando a Jar jar Binks le persiguen los tronadores.
-Lloyd fue aspirante a ser Harry Potter.
Y punto final. Que la Fuerza os acompañe...
Y punto final. Que la Fuerza os acompañe...
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| "Nublado el futuro de este niño está..." |





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Por lo que veo estás bien documentado. ¿Podrías decirme por qué la cuarta de la saga fue la primera en en la gran pantalla?
ResponderEliminarMuy sencillo: Lucas pensó en los episodios del 1 al 6 allá por los 70 (creo que empezó a hacer borradores a partir de 1973). Con los medios de los que se disponían en 1976 (fecha en que empezó a rodar), no podía rodar los episodios 1 al 3, pero sí empezar por el cuarto. El resto es historia...
ResponderEliminar¡Gracias por escribir!